A dos años de su dramática desaparición en un accidente de automóvil, y luego de las manifestaciones de emoción popular jamás vistas en Gran Bretaña hasta entonces, el recuerdo de Diana, princesa de Gales, parece haberse cruelmente esfumado. Muy lejos de haber alcanzado la gloria intemporal a la que, sin embargo, parecía destinada, Diana ya no suscita mayor entusiasmo. Ninguna conmemoración importante ha sido prevista por la familia real ni tampoco por Mohamed al-Fayed, padre de Dodi, su amigo que pereció junto a ella en París. La afluencia a su santuario no es digna de señalar y la fundación que lleva su nombre decayó drásticamente en el monto de las donaciones recibidas. La reina Isabel, sumamente criticada por sus súbditos por su arrogancia en el momento de la muerte de su nuera, no marcará públicamente el mañana el aniversario del fallecimiento. En el día de ayer, la familia real fue "como de costumbre" a la iglesia en Balmoral (Escocia) y "recordó a la princesa en sus plegarias", indicó el palacio. Mohamed al-Fayed se contentará como lo hizo el año pasado, con colocar en la vitrina de su gran tienda londinense, Harrods, dos grandes retratos de Diana y de Dodi en blanco y negro. Encima de ellos brillará una paloma dorada y se los verá entrelazados en las imágenes por una guirnalda de flores. Quienes lo deseen podrán firmar un libro de condolencias.
El hermano de Diana, el conde Spencer, abrió el santuario, que se encuentra en el dominio de Althorp y donde descansa la princesa, durante dos meses como en el primer aniversario del fallecimiento y negó la cifra de 25.000 billetes que quedaron sin vender, según la prensa. "No estamos seguros pero esperamos obtener casi los mismos resultados que el año pasado", afirmó un portavoz del conde, vale decir, vender 152.000 entradas.
Pero 1998 fue el primer año de apertura del dominio y del museo y la cifra de visitantes se vio aumentada por la multitudinaria curiosidad de admiradores de la princesa, que no habían habían podido asistir a los funerales. Por su parte, la madre de Diana, Frances Shand-Kydd, aportó su apoyo a una campaña del periódico The Mirror para que se erija un monumento en memoria de su hija.
The Mirror instaló una línea telefónica especial para que sus lectores opinen y unos 125.000 manifestaron su aprobación mientras que 10.000 reprobaron la iniciativa. "El mito se ha desvanecido", resumió el jefe de redacción de un gran periódico popular.