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Dr. Daisaku Ikeda, gran heraldo de la paz mundial

Un personaje cuya vida y pensamiento le han ganado el respeto y admiración en distintas latitudes.


EL DR. JUSTO Arosemena, el más importante teórico de la nacionalidad panameña del siglo XIX, dijo una vez que había que llegar "a la democracia por la cultura". Esa frase es portadora de un mensaje político que trasciende el tiempo en que fue pronunciada y adquiere las características del imperativo categórico de la filosofía kantiana. Democracia y cultura son, así, herramientas sociales, instrumentos creados por el hombre, resultado de su neocórtex, cuyo fruto más preciado es la paz como condición vital de la convivencia humana.
Entendida así la cultura, igual podemos decir de la educación, como un producto más sofisticado de aquella. Hoy más que nunca, en nuestro cada vez más convulsionado mundo, se necesitan hombres que internalicen estos conceptos de democracia, cultura, educación y paz como parte de su acción y desempeño diario, permanente, cotidiano, en su vida profesional, social, habitual, haciendo de ello una sagrada vocación. Un hombre así es el Dr. Daisaku Ikeda, Presidente de la Soka Gakkai Internacional y fundador de la Universidad Soka.
Distinguido con el Doctorado Honoris Causa por universidades de todo el mundo, incluyendo la Universidad de Panamá, el Dr. Ikeda recibirá de parte de la Universidad de Beijing su Doctorado Honoris Causa No. 200. Es un hecho sin precedente. Coincide este reconocimiento con la conmemoración el 2 de octubre del 46 aniversario del inicio de su periplo por la paz, que lo ha llevado a visitar más de 100 países, en los que ha compartido experiencias e intercambiado ideas con personalidades del campo de la educación y la cultura.
Precisamente, a principios de este año, exactamente el 26 de enero, conmemorando la fundación de Soka Gakkai Internacional, que agrupa a más de 12 millones de miembros en 186 países y regiones del mundo, el Dr. Daisaku Ikeda presentó a la comunidad internacional una propuesta de paz, fundamentalmente dirigida a revitalizar los esfuerzos para lograr el mejoramiento de las relaciones entre la República Popular China y Japón, que ya desde 1968 expresó su deseo de que se restablecieran, gesto que le valió entonces ser considerado como el primer japonés en abogar por la normalización de las relaciones diplomáticas en los dos países.
Junto a los innumerables galardones que ha recibido, entre los que se destaca la Medalla de la Paz de las Naciones Unidas, obtenida en agosto de 1993, el Dr. Daisaku Ikeda ostenta las cualidades de un prolífero escritor humanista y laureado poeta, dejando su impronta literaria en los géneros de la novela, el cuento, la poesía y la literatura infantil, por la que siente especial aprecio. Su creatividad abarca temas del medio ambiente sostenible, siendo la cuestión de la conservación de la naturaleza uno de los problemas que más ocupan su atención como ambientalista. A la par de ello, también se involucra en tópicos filosóficos, religiosos, políticos y económicos, además de los ya señalados de literatura y educación. Particular atención suya recibe el tema del budismo, el cual profesa, y sobre el que ha escrito una considerable cantidad de libros.
Sería largo enumerar los títulos de sus publicaciones, por lo que, a manera de muestra, consignamos el de La revolución humana, novela que constituye uno de sus principales trabajos. Cabe señalar al respecto que sus trabajos han sido traducidos a más de 20 idiomas, todos ellos portadores del mensaje de paz mundial, opuestos a la violencia y en procura del bienestar de la sociedad, que se base en la solidaridad, la comprensión mutua y la amistad. Desde sus libros, entrevistas, encuentros, conferencias y toda tribuna que le de la oportunidad de hacerlo, el Dr. Daisaku Ikeda exhorta a los líderes de las principales potencias a reunirse y de manera eficaz establecer los cimientos para construir la paz del siglo XXI.
Para lograr ese supremo bien que para él es la paz mundial, la acción teleológica del hombre actual sólo tiene un camino, el diálogo, cuyo abandono significa así mismo, abandonar nuestra esencia humana. “Sólo cuando estamos inmersos en el océano de las palabras nos hacemos verdaderamente humanos”, ha dicho el Presidente de la Soka Gakkai Internacional, quien es un amoroso hombre de familia, residente en la ciudad de Tokio, junto con su esposa Kaneko y es padre de dos hijos, Hiromasa y Takahiro.
La Universidad de Panamá, que ha tenido el honor de tener al Dr. Daisaku Ikeda en su Campus Central y rendirle un merecido homenaje por su incansable labor filantrópica, caracterizada por su profundo humanismo, se siente parte de su movimiento por la paz mundial y hace suyas sus palabras sobre la educación como única herramienta que poseemos para construir sociedades orientadas hacia el avance, en que todos los habitantes puedan sentir que están triunfando. Es en esencia el mismo pensamiento que motiva la gestión administrativa que llevamos a cabo desde la rectoría de la Universidad de Panamá, comprometida con los más caros intereses de la sociedad panameña. Por eso su lucha por la paz, por la cultura y la educación es también nuestra lucha. Por eso el Dr. Daisaku Ikada y Soka Gakkai Internacional, tendrán siempre un lugar en el corazón de todos los panameños amantes de la paz, la cultura y la educación.
Como Mahatma Gandhi, otro gran humanista cuyo pensamiento está vigente, el Dr. Daisaku Ikeda es un paladín de la justicia y la paz mundial y sus obras, sobre el budismo, así como acerca de temas religiosos, filosóficos y políticos, han sido traducidas a más de 20 idiomas.


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252494
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América