Una mujer que tiene un código de conducta basado en sus principios éticos, de carácter muy firme, que por haberse socializado con los hombres sabe regatear sus derechos en el mismo plano que ellos, con una experiencia docente a nivel universitario de alrededor de tres décadas, conocedora de la conducta humana y la manera en que el medio ambiente incide en ésta, es la Dra. Enriqueta Davis Villalba.
La calidad y profesionalismo del trabajo de esta socióloga panameña han sido reconocidos a nivel nacional e internacional. Ella ha realizado más de cien asesorías a organismos internacionales a lo largo de su trayectoria. Pero, según cuenta, en realidad, inicialmente ella estudió Matemáticas y Física y se fue a Italia a hacer una Maestría, donde había que tomar Antropología y quedó enamorada de eso, pero, en México la Escuela Nacional de Antropología es cíclica (solamente hay matrículas en determinados momentos), entonces optó por Sociología en la Universidad Autónoma del país azteca.
Pero, dice la Dra. Davis Villalba, que "mi formación matemática es la que ha contribuido a mi éxito como antropóloga, porque me ha sido muy útil en la interpretación cualitativa de los hechos.
En 1979 hizo su primera investigación social sobre la situación de los indígenas guaymíes (ahora Ngobe Bugle). Regresó en 1983 a Panamá y trabajó con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Organización Mundial de la Salud (OMS), Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Programa de las Naciones Unidas para el Fomento Agrario (FIDA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial.
La Dra. Enriqueta Davis Villalba realizó el estudio que Panamá presentó como documento oficial en la Cumbre Mundial de Desarrollo Social.
Según dijo, lo que más le gratifica de su profesión es lo mucho que ha podido entender del funcionamiento humano en sociedad y que eventualmente algunas de las observaciones que ha hecho en sus estudios, han podido ser tomadas en cuenta.
Considera prudente que los gobiernos demuestren más sabiduría y aprovechen las investigaciones, estudios y aportes de profesionales serios, no importa que sean de la administración que les precedió, porque sucede que al no hacerlo se canalizan recursos para efectuar estudios que ya existen. "Esta actitud obstaculiza que en Panamá el índice de desarrollo humano sea superior", manifestó.
Ella no se ha sentido discriminada por ser mujer: "Tuve la suerte de tener un padre que creía en la educación de la mujer. No tuve dificultad para insertarme en la Universidad y por haberme socializado con hombres sé regatear en el mismo plano que ellos".
Discrepo con esas actitudes que yo llamo mujeriles, de llorar en vez de discutir. Terminar una discusión llorando es un absurdo cuando tú sabes que tienes la razón. Tengo un carácter muy fuerte y me rijo por mis propias normas".
Su éxito dentro y fuera del país obedece en gran parte a que se caracteriza por "tener un código de conducta, cumplir siempre con mi trabajo y decir sí o no en una determinada consultoría de acuerdo a mis principios. Yo no aceptaría por más dinero que me pagaran una consultoría para desalojar de sus viviendas a un determinado grupo de población pobre de un determinado lugar para realizar un proyecto".
Esta mujer extrovertida, segura de sí misma, a quien le encanta cocinar, leer a los grandes escritores/as, observar a la gente y aprender sobre cómo interactúa y la manera en que el contexto donde se desenvuelve le afecta la vida para bien o para mal, opina que la ética es determinante y elemento que debe ocupar un importante lugar en la vida individual y colectiva.