"Inmediatamente que se inhala el humo de un cigarrillo la nicotina de éste tiene el poder de contraer los vasos y progresivamente éstos van perdiendo su elasticidad porque se reduce la función de una sustancia (óxido nítrico) que permite mantener los vasos dilatados para una correcta circulación".
La explicación anterior constituyó parte de la respuesta del Dr. Ricaurte Arrocha, Director Médico de la Fundación Cardiológica de Panamá, a pregunta de "El Panamá América" sobre los principales daños que ocasiona el tabaquismo a nivel cardiocircular y del estómago.
Según manifestó el especialista, "los productos del tabaco adicional a que tienen algún efecto cancerígeno se comportan como oxidantes y de esta manera se dañan las membranas celulares y las grasas que circulan o se depositan en las paredes de los vasos".
Para complementar lo dicho en el párrafo anterior puso el siguiente ejemplo: "una grasa como el aceite de oliva cuando lo dejamos en el medio ambiente y pasa el tiempo va perdiendo su capacidad y va cogiendo un olor rancio. Con la grasa de res y con la del pollo pasa igual y producto de la oxidación se forma como un cebo".
"Así es que ocurre lo que conocemos como artereoesclerósis. Se tapan las cañerías", dijo, hipotéticamente hablando, para referirse a la manera en que se van obstruyendo las arterias, lo cual da origen al ataque cardiaco y al ataque cerebral, "que son las primeras causas de muertes cardiocirculatorias en nuestro país".
Para ampliar este punto el cardiólogo informó que "del 32 al 35% de las muertes en Panamá por enfermedad son de causa cardiocirculatoria. En un 18% de ellos tiene vinculación con tabaco".
Acerca de cuánto daño puede haber causado a su organismo un fumador que "venció" la adicción el Dr. Arrocha dijo que "en la persona que fumó el daño va a estar en relación directa con el número de cigarrillos al día que fumó y los años que duró su tabaquismo. Cuanto mayor peor".