El ejercicio físico, que se recomienda para la buena salud cardiaca, la entonación muscular y el control del peso, ayuda a prevenir ciertos tipos de cáncer y mejora la probabilidad de supervivencia de los pacientes, según un estudio.
La actividad física, incluso la moderada, es un factor significativo en la recuperación y bienestar a largo plazo, especialmente en mujeres que padecen ciertos tipos de cáncer, de acuerdo con los informes presentados ante la 95 Reunión Anual de la Asociación Estadounidense de Investigación del Cáncer.
Uno de los estudios, presentados en Orlando (Florida), muestra una clara vinculación entre actividades tan comunes como andar o el desempeño de las labores domésticas, y la disminución del riesgo de sufrir cáncer de útero y de mama.
Otro demuestra que el ejercicio moderado disminuye los niveles de un marcador en la sangre que predice una tasa más baja de supervivencia en varios tipos de cáncer entre individuos obesos.
El ejercicio regular, al igual que las tareas domésticas pueden reducir entre un 30 y un 40 por ciento el riesgo de cáncer de endometrio en la mujer, según investigadores del Centro Médico de la Universidad Vanderbilt, en Nashville (Tennessee), y del Instituto Shangai de Cáncer, en China.