Variedades

Ejercicios y resultados... cuestión de tiempo nada más

Empezar con una rutina de ejercicios, comer saludable y, sobre todo, cambiar tus malos hábitos es superdifícil, pero no imposible. Olvídate de la gaseosa y demás jugos que hacen tanto mal.


Empezar con una rutina de ejercicios, comer saludable y, sobre todo, cambiar tus malos hábitos es superdifícil, pero no imposible. Olvídate de la gaseosa y demás jugos que hacen tanto mal. Una de las cosas que más disfrutaba en mi etapa como universitaria era tomarlos, pero un día hice un experimento sin querer y me sorprendió. Tiré vinagre en una lata de gaseosa para que mi amiga no se ahogara con el gas lacrimógeno y lo que salió de la lata no fue nada agradable. Desde aquel entonces, dejé de tomarlas.

No mentiré, me tomo 3 vasos al año, pero este no es el punto. Lo mío es el ejercicio y el tiempo. Llegar al gimnasio y ver la rutina de aeróbicos que te tocará realizar da ganas de agarrar la maleta y devolverse a casa, pero creo que cuando se quiere se puede.

No comparto la idea que dicen: Debes quererte tal y como eres, la persona que de verdad te quiere, te acepta como eres, para mí es pura resignación barata. No hay excusas para no ir al gimnasio, para levantarte a correr, caminar, lo que sea, así que cuando mis amigas me dicen que no les alcanza el tiempo por diferentes razones, no me da la gana de creerles. Las mujeres debemos tener claro que llevar un mes en el gimnasio no te transformará en una Beyoncé, Rihanna o Alicia Keys, pero créeme, todo es cuestión de tiempo. Inicié mi rutina de gimnasio desde noviembre del año pasado, en el trabajo, en la casa, donde quiera que fuera, me decían los odiosos: Solo veo que vas y vas y nada de nada, no lo negaré, eso me daba ganas de meterles una bofetada por pesimistas. Si fuera tan fácil bajar de peso, todos fuéramos personas atléticas y más si se logra en 30 días.

 

Y siguiendo el tema de mis amigas, colegas, primas y de cualquiera que se excusa y excusa para no ir al gimnasio, quiero que sepan que al final el mal es para uno mismo. Ir a ejercitarse no te dejará sin un ojo, oreja o antebrazo, ahora, hay algo que hay que cambiar, las personas que van al gimnasio no solo son gordas y feas, las personas que vamos es porque hemos entendido que te ayuda a liberarte del estrés, entre otras cosas.

No acepto que una persona que tenga auto, con la comodidad del mundo, me diga que se le hace difícil ir a entrenar, ¿saben por qué?, pues porque yo ando con mis maletas de aquí pa' allá, golpeando a la gente en los buses de lunes a viernes. Es más, divido mi tiempo entre ser periodista, ir a clases de inglés e ir a entrenar, y todo por medio de transporte público. Dicen algunos que cuando tenga auto todo cambiará, pero no creo, yo sigo siendo la misma. Después de tanto andar con mi maletota, apresurada, comer brócoli, tuna, pollo, pues... mi régimen me ayudó a que luego de varios meses me digan: Wow, has bajado de peso, te ves más delgada, y quiero aclarar, no es cuestión de depresión, enfermedad ni nada por el estilo, es solo sacrificio. Mis amigas “pío pío” del gimnasio han sido parte importante de todo esto. 24/7 estamos escribiéndonos, llamándonos, y a que no saben, esta amistad surgió de la nada, de vernos cada rato.

Es cierto, hay personas que no les gusta ir a entrenar solas, pero si no consigues quién sea tu uña y mugre para esto, te vas a quedar con las ganas y mirando cómo cada día luchas para subirte el “jeans”.

 

Anímate, ejercítate, por amigos no te preocupes, en el gimnasio hay muchas personas que van solas y que están dispuestas a entablar una amistad. Para mí es solo una excusa de a 15 centavos, como dice mi amiga Naya. Nunca es tarde para iniciar y no importa si es martes o viernes, empieza de una buena vez.

 


fecha edicion
old id
966940
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América