El mundo del teatro es extenso debido a los elementos que envuelven a una obra. La escenografía, el director, el productor, los accesorios de utilería, el maquillista, los vestuaristas, el luminotécnico, en fin, un innumerable capital humano y de equipos de producción.
Pero, en la lista antes mencionada, también se agrega el aspecto económico que se necesita para los alquileres de los recintos, el pago de los actores y de los demás profesionales y materiales no propios.
Sin embargo, para participar en cada obra teatral, los directores hacen un alto para realizar diversos “castings” con la única intención de encontrar a individuos apegados a la excelente interpretación de los personajes en cuestión.
Por el contrario, puede existir la posibilidad de que el encargado de la pieza, ya de antemano, visualice a aquella actriz o actor que, según él, es apto para un papel en especial.
La primera pregunta que salta a la mente es: ¿Cuáles son los requisitos buscados por un director al momento de elegir a un personaje? Dichos profesionales coinciden en la actualidad en que todo depende de la trama y actitudes sobresalientes de los protagonistas, personajes secundarios y terciarios de las historias.
Características.
“Cuando un director elige a un actor necesita que su físico encaje en el personaje. Edad, tamaño, contextura, etc. Luego se necesita que el actor tenga fuerza en la voz y muy buena dicción”, puntualiza la actriz y directora de obras de teatro Áurea Horta.
En este punto, hace énfasis en que una voz potente es vital, porque “capta inmediatamente la atención del público. Y que las entonaciones tengan diferentes matices. Tonos altos y bajos. Ritmos rápidos y lentos”, destaca la panameña.
Por ello, la combinación de los factores antes mencionados hace que el espectador aprecie diversidad de matices, y así se desligue de cualquier causal de entretenimiento o aburrimiento.
Otro aspecto a resaltar es la representación de los sentimientos y estados de ánimo por medio de su “cara y cuerpo. Que cuando el público lo vea, sepa qué sentimientos hay dentro de ese personaje, aunque este no hable”, sostiene Áurea con gran seguridad.
Para el director y también profesional de la actuación, Félix Gómez, la capacidad actoral de las personas es importante. “Un actor debe ser capaz de transformarse en lo que sea, por ejemplo: un alto en enano, un flaco en gordo y un joven en viejo o viceversa”, enfatiza el artista.
Además, para aquellas obras donde los personajes sean fuertes, como mujeres de cantina y del “bajo mundo”, las actrices “no deben poseer inhibiciones al momento de utilizar vestuarios provocativos y hablar en un lenguaje alto, es decir, no tener miedo al hablar con vulgaridades y, muchísimos menos, temor al qué dirán”, sugiere Félix Gómez.
Respecto a lo viable de hacer dos obras al mismo tiempo, el actor dispone de una organización ejemplar. “Por lo menos, a veces, trabajo en una obra infantil de día y de adultos en la noche. Es duro, pero se puede hacer. Tener disciplina y saber que sacrificarás tu vida personal”, finaliza.
Cuidar el cuerpoy también la voz
- Félix Gómez señala la importancia de cuidar la voz, por medio de las “no salidas nocturnas, procurar dormir ocho horas diarias, tomar mucha agua para mantener las cuerdas vocales húmedas, ya que al trabajar en varias obras se necesita de mucha resistencia”.