Es un tratamiento parecido a los balnearios de aguas termales, se recolecta a más de mil metros de la orilla y se purifica con rayos ultravioleta para asegurar la ausencia de bacterias.
El agua recolectada se utiliza en una piscina a una temperatura de 36 °C para permitir que tu piel absorba mejor los minerales que pierdes diariamente. El agua se aplica con el movimiento de las olas del mar, chorros a alta presión y burbujas, funcionando como un hidromasaje.
Desde tiempos remotos se usa el agua de mar y sus elementos en terapias curativas, como la antigua Grecia, Egipto, época romana, época medieval, siglo XVIII. Y en la actualidad la talasoterapia se ha puesto de moda en los resorts y spas más reconocidos del mundo.
La talasoterapia sirve para:
Aliviar molestias musculares, reumáticas, dermatológicas, cardíacas, infecciosas.
Mejorar desajustes metabólicos, nerviosos, fatiga, celulitis, obesidad.
El potasio, calcio y azufre del agua de mar sirven para mantener el tono muscular y combatir el reumatismo.
El yodo del fondo marino actúa como desinfectante y es benéfico en problemas de tiroides.
El magnesio es un antioxidante que ayuda a que las células combatan los radicales libres y refuerza el sistema inmunológico.
Las algas tienen efectos antibióticos y anticancerígenos, combaten dolores reumáticos y musculares, y funcionan contra la tensión y el insomnio.
Los fangos sirven para eliminar toxinas, tienen un efecto térmico que desinflama los músculos y regenera las células muertas de la piel.
La envoltura de algas y fangos revitaliza los tejidos, elimina estrés y suaviza la piel.