Charlotte vio partir muchos trenes. Suspiraba y en su inocencia infantil anhelaba ser pasajera de uno.
Afortunadamente para ella, jamás se cumplió ese anhelo. De haber sido así, no habría podido el escritor uruguayo Ruperto Long escribir una novela histórica basada en las vivencias de esa niña belga de ocho años que sobrevivió al Holocausto y la II Guerra Mundial.

Charlote no sería hoy portadora de un mensaje de esperanza para todos los que han sido signados por la desgracia y se encuentran en una difícil encrucijada, en lo que pareciera ser un camino sin retorno, en un mar brumoso donde navegan a la deriva cargando miedos, sentimientos de culpa, arrastrando un pasado que amenaza con aplastarlos.
A tiempo sus padres dieron los pasos necesarios para evitar que fuese otra de las incontables víctimas del Holocausto, uno de los periodos más oscuros de la historia del Homo sapiens.

En una mirada retrospectiva, la hoy directora de la Universidad ORT en Uruguay podría concluir que en el gran campo de batallas que es la vida lo importante no es cuántas batallas ganes o pierdas, sino sobrevivir.
En buena hora, el político y escritor Ruperto Long, al conocer sus traumáticas vicencias en un periodo tan crítico de la historia, logró convencerla para que rompiera el silencio y compartiera en una novela ese pasado que la marcó, pero no le impidió empezar otra vez, gracias a su templanza y las lecciones aprendidas.
"Creía que la conocía y no la conocía", dijo acerca de Charlotte.
Dos años la entrevistaba una vez al mes una hora.
A los recuerdos y testimonios de ella, sumó Long mucha investigación para documentarse, cotejar información, obtener fotografías de la época, armar la estructura de esta novela histórica de más de 300 páginas donde se cruzan varias historias, principalmente la de Charlotte y la de un soldado uruguayo que en la II guerra mundial peleó al lado de Francia.
"La niña que miraba los trenes partir" se presentó la semana pasada en "El hombre de La Mancha".
La novela, que lleva el sello de Penguin Random House podría estar presente en la Feria Internacional del Libro en Panamá, FIL 2017, en agosto, en Atlapa.
Ruperto Long es ingeniero (como su padre). Cuando escribe novela se siente como pez en el agua. Es ministro del Tribunal de cuentas (equivalente a contralor) en Uruguay, está casado con Susana, ingeniera. Tienen dos hijos, Magdalena (actriz de teatro y escritora) y Rodolfo (ingeniero). Los tres son los primeros en leer sus obras.
Voto de confianza
Optimista por naturaleza, Ruperto sigue apostando por la humanidad, con todo y que esta especie pareciera no aprender las lecciones históricas.
La balanza a veces se inclina a favor, otras, en contra, pero él siente que el hombre es más bueno que malo por naturaleza y que vencerá a su lobo interno. "¡Para muestra, un botón!" Charlotte y su familia se empinaron sobre la adversidad en esta novela que cuenta historias paralelas, de amor, de ideales, de luchas por aquello en lo que se cree (libertad, paz, justicia, tolerancia). Historias de solidaridad y esperanza. Esperanza en que un mundo mejor se abrirá paso. Y esa filosofía del amor al prójimo que vivió y predicó Jesucristo no será utopía.
Fuerte en el mercado
Lleva ese mensaje de esperanza con su novela que también se vende en Argentina, Paraguay, Colombia, Cetroamérica... va a estar en Miami y hay producciones en marcha en otros idiomas.
Long estima que estará a finales de 2017 en todos los países de habla hispana. Hasta algún cineasta le ha hablado sobre la posibilidad de llevarla al cine.
Vetar la xenofobia
El odio y el amor han sido una constante en la historia de la humanidad. Long siente que es hora de divorciarlos y votar por el amor. Vetar la xenofobia, así como el afán por etiquetar y descalificar.
Las raíces de muchos males son los prejuicios, afirma. También bastante culpa de que el mundo trastabille la achaca a los sistemas económicos, la industria armamentista, el narcotráfico...
"No hemos aprendido las lecciones de Jesús: amar al prójimo, perdonar, poner la otra mejilla. Verdades que entendemos pero no llevamos a la práctica."
Más detalles
Charlotte Grünberg vivió una odisea durante la Segunda Guerra Mundial, producto del antisemitismo nazi. Vivió meses escondida en un ropero. Ella, su hermano mayor, su padre y su madre tuvieron que escapar de Bélgica y vivir por años en la clandestinidad, deambulando, con papeles falsos, en lo que fue un peregrinaje que parecía no tener fin: Lieja, París, Lyon, Grenoble, Saint Pierre de Chartreuse...
2016 fue el año en que salió al mercado uruguayo esta novela de la cual se han vendido casi 10 mil ejemplares. Las ediciones en otros países son de 2017, nos cuenta Long, quien siente mucho respeto por el lector y trata de llegarle al corazón. Hace 10 años se dedica a escribir novelas. Antes solía escribir artículos sobre política, energía y tecnología, principalmente. “Me llega mucho esa frontera entre la realidad y la ficción”, añade.