Variedades

El amor por la lectura se bebe con la leche materna


¿Cuántas veces un libro ha transformado la concepción de la vida de las personas?
Así, también Bestsellers de otros temas han obrado maravillas en individuos de todas las razas, credos, ideologías polìticas, culturas. Y es que la palabra escrita, la sabiduría de maestros y maestras de todos los tiempos en las diferentes áreas del saber humano, enriquecen de tal manera a quien lee, que nunca se es la misma persona antes y después.
Como si esto fuera poco, cuando la tristeza agobia a la persona, un buen libro le permite distraerse con sus mensajes al punto de que a veces hay espacio para un descanso momentáneo de los pesares. Y, si es la falta de conocimiento la que invade la mente del ser humano, en los libros encontrará muchas respuestas a sus vacíos culturales.
El amor por la lectura, como dijo sabiamente una persona no recuerdo cuándo ni dónde, pero de hecho las palabras no son de quien esto escribe, "se bebe con la leche materna". Eso sí, hay que saber enseñar a los niños y las niñas a discernir, para que escojan de lo que leen lo que sea edificante y les sirve para ser mejores y desechen aquello que les hace daño, les empequeñece como individuos y les resta energía positiva.
Mantener en la niñez la apertura hacia la lectura como actividad con múltiples beneficios (distrae, divierte, instruye, permite conocer puntos de vista diferentes sobre un mismo tema, abre paso a la imaginación y creatividad...), es responsabilidad de las personas adultas. Y es algo sencillo de hacer. Se puede comenzar con libros con muchas ilustraciones y poco texto y poner, desde bebé al niño o la niña a que mire las láminas y enseñarle los nombres de los objetos o lo que aparezca en las páginas y pedirle que repita. Luego, dejarle que comience a hojear las páginas con sus manos y observar cómo su vista recorre éstas y lo que en ellas aparece. Observarle para ver cómo su rostro cambia, sus ojos se dilatan, su boca sonríe o dónde se detiene o a dónde quiere regresar e irle hablando progresivamente del contenido y si el niño o niña es más grandecito/a y ya balbucea con más claridad, hacerle preguntas sobre lo que ve y compararle con situaciones similares. También, es buena idea buscarle lápices de colores y papel y decirle que dibuje algo parecido a lo que ve. Leerle todos los días un poquito, aunque no entienda y permitirle entrar en contacto con los libros desde la más tierna edad facilita que los libros se hagan parte de la cotidiana agenda de los niños y las niñas. Cuando estén más grandecitos/as, irles formando su biblioteca personal, llevarlos a las bibliotecas, a las librerías y permitirles que escojan algún libro de su interés, fortalece estos lazos con los libros. Y, ¿por qué no?, acostúmbrelos/las a recibir libros como regalo y a darlos como regalo. No tienen que ser ediciones caras, el asunto es dar los pasos para una relación duradera con amigos que siempre están allí esperándoles para transportarles a mundos vastos de sabiduría, variedad, entretenimiento...


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49041
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América