Un estudio indica que, pese a que la cirugía de senos "no es una panacea" para mejorar la baja autoestima, "produce beneficios psicológicos".
"Muchas personas tienen una idea negativa de quienes se someten a una operación de cirugía estética sin tener una comprensión clara de los beneficios que ésta puede acarrear", señaló Cynthia Figueroa-Haas, profesora adjunta de la Universidad de Enfermería de la UF y una de las responsables de este estudio.
El estudio se realizó a 84 mujeres de entre 21 y 57 años y se evaluó la percepción que sentían respecto a ellas mismas antes y después de que se les practicara el implante y aumento de senos.
Después de pasar por el quirófano, el índice de mejora de la autoestima de las participantes subió de 20, 7 a 24, 9 sobre 30 puntos de la escala Rosenberg, y el promedio de función sexual femenina pasó de 27.3 a 31.4 puntos.
En cuanto a la evaluación del deseo sexual, un 76, 6 por ciento afirmó experimentar un aumento de hasta un 81 por ciento, y un 57 por ciento señaló un incremento en la satisfacción de sus deseos sexuales.
Sólo un pequeño número de pacientes indicó que sus niveles de autoestima o sexualidad no habían experimentado ningún cambio tras la cirugía de senos.
No obstante, Figueroa advirtió que "las mujeres no deberían ver la cirugía estética como una cura para todos los problemas de autoestima y sexualidad".
Según la Sociedad Americana de Cirugía Plástica Estética, en 2005 se realizaron 2,1 millones de operaciones en Estados Unidos y se espera que esta cifra aumente en los próximos años.
En concreto, el número de casos de aumento de tamaño de senos creció un 476 por ciento desde el 2000 y la cifra total de mujeres que se sometió a un implante de pechos supera ya los dos millones.