A principio de año una de las metas que más suelen trazarse los panameños es optar por un estilo de vida saludable. Lo cierto es que muchos se declaran enemigos de la comida sana y en proporciones adecuadas, por lo que deciden implementar un arduo plan de ejercicios sin contemplar una alimentación balanceada.
De acuerdo al nutricionista Luis Villarreal, de la Clínica Madre María, si una persona entrena y no se alimenta correctamente puede que aumente la masa muscular, pero no va haber cambios en la masa grasa, "eso quiere decir que va a aumentar de peso, pero no va a saber qué fue lo que subió", explicó.
El especialista aseguró que el entrenamiento sí ayuda independientemente de si la persona come bien o no. "Le ayuda a mejorar la capacidad cardiopulmonar, tiene más fuerza física y mejor oxigenación", señaló.
Sin embargo, la alimentación es un complemento que ayuda en otros aspectos necesarios para la salud. "Cuando uno agrega la alimentación ayuda mucho a cambiar la composición corporal de la persona, hay cambios positivos, rápidos, y que duran más tiempo", explicó el experto.
Al no llevar una alimentación saludable, existe el riesgo de padecer enfermedades, "puedes ser una persona físicamente muy activa, pero puedes padecer de gastritis, problemas del ácido úrico o también de hígado graso".
Para la nutricionista Sarita Saldarriaga, sin una alimentación balanceada difícilmente logra alcanzar la meta en un 100%, "probablemente lo que queme en los entrenamientos lo ingiera en las comidas. Puede haber un cambio en la forma de su cuerpo pero tal vez el peso no varíe o varíe poco", señaló. "Por otro lado, puede llegar a sentir falta de energía, concentración y rendimiento en los entrenamientos, ya que no estará consumiendo los nutrientes necesarios para tal meta", añadió.
Entrenamiento
Una de las grandes dudas que surgen al realizar ejercicio es cuál es la hora perfecta para realizarlo.
De acuerdo a un reportaje de la agencia de noticias EFE, cuando entrenamos por la mañana, tenemos que tener presente que nuestro rendimiento en el entrenamiento siempre será mucho más alto cuando hayan pasado al menos dos horas después de desayunar, pero si se hace en la tarde, tendremos las energías que nos han dado las dos o tres comidas que hemos hecho previamente, pero también juega en contra nuestra el desgaste físico realizado a lo largo de la jornada.
Por otra parte, el artículo señala que retrasar nuestro entrenamiento a las últimas horas del día nos va a perjudicar en nuestro descanso al activar nuestro metabolismo y, además, llegaremos con la batería muy baja, es decir con pocas energías para poder hacer una buena sesión de actividad.