Variedades

"El ballet ha sido mi vida"

Este miércoles 30, le fue reconocido su aporte a la enseñanza a la profesora, en el Teatro Nacional.


Dos niñas de piel oscura, con ropa de diario ocupaban dos butacas de la luneta del Teatro Nacional. Ellas, al igual que el resto del público, hablaban ante de la espera de que se corriese el telón rojo sangre del Teatro Nacional, que era inundado de las notas de la Orquesta Sinfónica Nacional, minutos antes de las ocho de la noche de este miércoles 30.

La profesora Joyce Vives, al entrar fue recibida con abrazos y besos, tanto de personas adultas, como de niñas y jóvenes.

La Sinfónica continuaba sus ensayos de último minuto, mientras que los presentes charlaban vivamente, y los niños recorrían los diferentes espacios de esta sala centenaria.

 

Las dos pequeñas estaban inquietas, jugaban a decirse palabras al oído, para luego soltarse en risas, al tiempo que levantaban y se sentaban en la butaca, tal como si estuvieran en un campo de juego.

Del otro lado de la cortina, los integrantes del Ballet Nacional, bajo la dirección de la profesora Ana Acela Smith, también calentaban sus movimientos, sobre un teatro acolchado con una lona especial.

A las ocho de la noche, el escenario se despejó, teñido de vivos colores, un fondo blanco traspasado por rayos de colores, atrajo la atención de las dos niñas, que se pegaban al muro con ambas manos, y también de los presentes.

 

El programa incluyó temas como: Sinfonía simple, Huapango, Trío, Capricho español, Gaviota, que fueron ejecutados con gran destreza por los integrantes del Ballet y los primeros bailarines.

Las dos pequeñas ,al ver en el escenario a los bailarines como José Ángel Villamil o Iván Herazo, embutidos en ajustados trajes de colores, rompieron en risas; risas que no cesaron hasta el final de la pieza.

La profesora Vives, vestida de negro cerrado, observaba los movimientos de los artistas, tal vez recordado aquellos años cuando ella recorría estos mismos escenarios.

 

En el primer intermedio de la velada, las dos pequeñas empezaron a imitar los movimientos de las bailarinas en sus asientos, estirando sus vestidos de tela dura de "jean", como si fuesen tutús paradas sobre las butacas rojas del legendario teatro.

Mejor es tarde que nunca.
A las 8:18 p.m., y entre la penumbra de la sala, se deslizaba el sub director del Instituto Nacional de Cultura, INAC, Genaro Villalaz ocultándose fugazmente en una butaca, al lado de la profesora Griselda López, organizadora y quien desde muy temprano recibía al público en la entrada del Teatro.

De pocas palabras.
La profesora Joyce Vives subió al escenario al final de la presentación del Ballet Nacional, cuando, se le entregó de parte de Villalaz el reconocimiento.

 

La bailarina agradeció a Dios la oportunidad, y dijo no tener palabras para agradecer, reconoció que el ballet ha sido su vida, su pasión y lo que la ha movido.

La profesora expresó que durante muchos años, ha dejado parte de ella en los bailarines, a través de la enseñanza, dijo que durante estos años ,también ha reído, ha llorado, junto a ellos.

Con voz quebrada, agradeció a todos sus compañeros, al tiempo que era rodeada por los bailarines, profesores de la Escuela de Danza.

De interés.
Joyce Vives es una de las figuras estelares del Ballet y de la danza moderna. Su trabajo proyecta fuerza, dramatismo, proyección, imaginación y musicalidad.

Cuenta con estudios en la Escuela Nacional de Danza. También realizó estudios en el Instituto Nacional de Bellas Artes de México, donde obtuvo el título de profesora de Ballet Clásico y Bailarina.

De regreso a Panamá se integra a la Escuela de Danza, como profesora y encargada en varias ocasiones de la dirección de este centro. Ha ocupado la dirección Artística del Ballet Nacional.

Ha logrado montajes exitosos como: Enlace, Atmósfera, Formas y silueta, Espiral, Nueve en el foro, entre otros.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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