Dos óperas muy distintas, la siempre popular "El Barbero de Sevilla" y la mucho más desconocida "La Calisto", hacen estos días las delicias del público aficionado en Londres.
"La Calisto" es un "dramma per musica" del compositor italiano Francesco Cavalli (1602-1676), estrenado en 1651 y rescatado ahora para un público moderno.
La puesta en escena, del británico David Alden, que ha montado ya otras óperas del barroco como "Ariodante", "LIncoronazione di Poppea" o "Il ritorno d Ulisse in Patria", es una extravagancia posmodernista.
La historia que cuenta está inspirada muy libremente en las Metamorfosis de Ovidio y cuenta la disparatada historia de la seducción de la ninfa Calisto por Júpiter, adúltero impenitente que ha de disfrazarse de Diana para conquistarla.
Cuando Calisto finalmente sucumbe al padre de los dioses del Olimpo, se descubre el engaño del que ha sido objeto, y Juno, la celosa esposa que sospechó desde el primer momento de Júpiter, transforma a la ninfa en una osa.
El prólogo de la ópera es como un aperitivo de lo que vendrá después: la Eternidad aparece como un personaje de cómic.