Hace poco tiempo leí una frase que decía "si crees que puedes o si crees que no puedes de cualquier forma estás en lo correcto". El argumento respondía a la filosofía de Henry Ford, el pionero en el desarrollo del automóvil.
Al descifrar ese mensaje profundo, recordé unos escritos que guardaba con gran celo... Su título (Actitud Positiva ante la Vida y su Influencia en el Éxito y la Felicidad, por José Galindo Gómez) era atrayente, y su dedicatoria "A los optimistas, por su buen ejemplo", una acertada invitación a su lectura.
Desde entonces, supe comprender que, relativamente la vida es el conjunto de cosas que nos pasan, pues podemos en determinado momento, ejercer poco control sobre ellas y sin embargo, ese control puede ser extremadamente grande.
En pocas palabras, tenemos potestad para elegir nuestro destino, cada instante de nuestra vida. Por ejemplo, en este tiempo puede usted elegir entre seguir leyendo este artículo o no, entre hacer una cosa u otra. La vida está llena de decisiones.
Pero además de controlar esas múltiples decisiones, también podemos modificar nuestra percepción de esas "cosas que nos pasan". Decía el filósofo estoico que llegó a ser emperador romano, Marco Aurelio (121-180), en su obra "Pensamientos", que "si te sientes dolido por las cosas externas, no son éstas las que te molestan, sino tu propio juicio acerca de ellas. Y está en tu poder el cambiar este juicio ahora mismo".
El blanco a atacar es precisamente ese, saber estructurar las cosas que nos pasan y adaptarse a un significado más real sobre la vida, tal como lo describe José Galindo en su escrito: "la vida es nuestro personal sentimiento de las cosas que nos pasan, estando éstas supeditadas (sujetadas) a nuestras actitudes y decisiones".
El nacimiento del éxito en nuestras vidas dependerá de esas actitudes, decisiones y sentimientos hacia las cosas que nos pasan, pero es importante saber que el éxito no sólo es medido desde el punto de vista social o profesional, sino también y principalmente desde el ámbito personal.
Primero la felicidad: Decía un catedrático, "la felicidad es la máxima aspiración del hombre, hacia la que apuntan todos los vectores de su conducta, pero si queremos conseguirla, debemos buscarla. Además, la felicidad no supone un hallazgo al final de la existencia, sino a través de su recorrido".
Sea optimista: La importancia del optimismo ha sido demostrada, pues aunado con la esperanza, impiden caer en la apatía, la desesperación o la depresión frente a las adversidades.
Establezca sus objetivo: Consiste en conocer clara y explícitamente qué es lo que queremos. Los objetivos deben ser razonables y debemos tener paciencia para conseguirlos.
Busque acciones: Cuantas más posibles acciones, mayor posibilidades tendrá de conseguir sus objetivos.
Reconozca, ¿qué es la perseverancia?: Por supuesto, es necesario querer y estar dispuesto a "perseverar a pesar de los obstáculos" y tener claro que el disfrute no depende de lo que usted hace, sino de cómo lo hace, ya que la forma de hacer algo puede mantenernos concentrados disfrutando o mantenernos aburridos o desesperados.
Sepa esquivar los obstáculos: Grandes o pequeños, los obstáculos muchas veces impiden nuestras metas, pero es recomendable no frustarse ante el fracaso o la adversidad.
Involucre sus objetivos al mundo: Tal vez sus objetivos, en la mayoría de los casos, serán de interés personal, pero recuerde que estamos en un mundo que no nos pertenece.
Así, es recomendable implicarse en el sistema global. Recuerde que nuestros actos influyen en la sociedad.
El camino hacia el éxito
Que la vida no sea sólo el conjunto de cosas que nos pasan, sino también un conjunto de cosas que queremos que nos pasen.