Crear un sindicato de actores o un tarifario único puede ser negativo para las películas extranjeras.
“El no tenerlo les gusta a las producciones. Es más, cuando vendemos a Panamá en festivales extranjeros y demás eventos alusivos al cine, les informamos que no tenemos sindicatos y eso les gusta”, responde Arianne Benedetti, directora de la Comisión de Cine de Panamá en una entrevista.
Confiesa que en tierras canaleras son pocos los artistas que poseen un título universitario en actuación. “Además, apenas están llegando las películas y ya quieren ponerles precio al pavo”. Agrega que los actores principales son traídos del extranjero y los más reconocidos no son miembros de sindicatos, “pues para eso existe la posibilidad de negociación con los productores”.
Cualquiera es libre de aceptar lo que le conviene, esa es la libertad de oferta y demanda. “Supongamos que esté pasando por un momento difícil y necesito el trabajo. Lo acepto. Pero si creo que el pago no es justo, lo dejo pasar”. A pesar de su posición, acepta que si los actores desean llevar una propuesta, están a la orden.
El trabajo que ha venido haciendo la Comisión de Cine de Panamá es relevante, pues el año pasado la industria extranjera dejó unos “2 o 3 millones de dólares y este año vamos por los 18. Quiere decir que todo nuestro esfuerzo no ha sido en vano”, enfatiza la que el próximo año podría dejar la dirección de esta institución, pero aseguró que su reemplazo deberá ser un cineasta que persiga los mismos intereses para que “el trabajo se siga realizando”.