Y es que ellos sólo tienen un televisor y aunque al principio ninguno de los dos quiere darse por vencido, al final Carlos termina adueñandose del control del televisor; mientras que a Julieta no le queda de otra que acostarse a dormir o continuar leyendo su libro.
Pero, ¿a qué se debe esta actitud asumida por la mayoría de los hombres?
Para Carmen una de las encuestadas, esto se debe al "machismo" que existe entre los hombres. "Mi esposo no sólo quiere llevar el control de la televisión, sino también el del radio".
Otra de las encuestadas manifestó que su esposo no quiere dejar ni a su hija ver las cómicas, por lo que siempre terminan discutiendo.
"Ellos siempre toman el control de la televisión porque cuando llegan a la casa no tienen nada que hacer, somos las mujeres las que siempre efectuamos las labores de la casa".
Para no discutir, Pedro decidió comprar su propio televisor. De esta manera mientras él esta en el cuarto disfrutando programas deportivos, su esposa se sienta en el sillón de la sala a ver su novela o película favorita.
Para la sexóloga Geraldine Emiliani el televisor se ha convertido el centro de atención en los hogares panameños, convirtiéndose en un obstáculo para la buena comunicación y el vínculo afectivo entre los miembros de una familia.
Además, hay que tomar en cuenta, que si la familia tiene un solo aparato, y él apuesta por ver su juego de deportes favorito y ella la novela, esto trae conflictos que a larga dañan la armonía que debe existir en una relación conyugal.
Emiliani sostiene que al llegar a sus hogares los hombres quieren llevar el control del televisor porque en su lugar de trabajo son desplazados, no se les toma en cuenta, y son sumisos. En cambio, en la casa se muestran autoritarios, abusivos, e intransigentes. El nivel de tolerancia es bajo, con actitud dominante y controladores en muchos aspectos. Hasta en la relación sexual con su pareja se muestran egoístas; son los que deciden el cuándo, el cómo y el por qué. No les importa si la pareja no quedó satisfecha.
La sexóloga agrega que estos hombres hacen una regresión a la etapa de la autonomía que se presenta de los 2 a 4 años. Es la llamada etapa de las pataletas. En que el niño quiere demostrar que son los que dominan la situación, y si no se les da lo que quieren, o no satisfacen su demanda, entonces utilizan los gritos y el llanto como un tipo de chantaje.
Por su parte, la psicóloga Xochilt McKay señala que esta situación no es un hábito, ni una manía, sencillamente es una forma de perpetuar su dominio y visibilizar quién es el que manda. " Esta es una de las formas de demostrar la inequidad en la casa que siempre desfavorece a las mujeres".
Si la persona cuenta con un nivel económico favorable entonces que cada miembro de la familia tenga su propio televisor. Con el agravante que se descuida la buena comunicación entre los miembros de la familia.
La pareja o los miembros de la familia deben, al menos, de vez en cuando compartir juntos algún programa de entretenimiento propio para la familia.
Si la pareja en la alcoba quiere disfrutar de su programa preferido, y al otro no le agrada o no le interesa, sin disgusto ni resentimientos, uno de los dos debe ceder. Para ello, con un día de por medio, deberán conversar y ponerse de acuerdo. No esperar cuando el programa esté por comenzar.
Lo que no se debe permitir es que uno solo sea el que controle siempre el uso del televisor.