"Es probable", dice la doctora Juanita Gempeler, especialista en trastornos de alimentación y profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana de Bogotá, "que la enfermedad mental que aqueja a los miles de adolescentes que se niegan a comer sea en parte un mal de la cultura entera que ha entronizado la delgadez como la medida de la valía personal, sobre todo en el caso de las mujeres."
Hay un hecho sorprendente, dice la doctora: Un gran número de los padres que acuden a los consultorios médicos con una niña desnutrida, con las uñas quebradas y el pelo reseco, esperanzados en que se decida a alimentarse, no olvidan advertir al especialista de que no "la deje engordar demasiado".
No es extraño que, en un mundo en el que los héroes son delgados, los malos gordos, la esbeltez el modelo de la perfección y la felicidad, y hasta las estrellas de los dibujos animados se mantienen en la línea, se empiece a enfermar en los probadores de ropa.
TODO POR LA EXTREMA DELGADEZ
Según Gempeler, uno de los factores desencadenantes de éstos desórdenes es "la incidencia de una cultura que hace de las medidas una camisa de fuerza". Es una tendencia que va en aumento a comienzos del tercer milenio. "En los 60 primaba la delgadez, pero se daba prioridad a los ideales de la paz y la libertad; hoy el énfasis está en el cuerpo, que debe ajustarse al molde publicitario".
De esta manera, se establece una meta de peso mínimo que puede llevar al cementerio. Nueve de cada diez casos entre quienes mueren son de mujeres. El otro es varón.
¿QUE PERSONALIDADES SON MAS PROPENSAS?
Para que un trastorno de alimentación se desencadene, también se requieren características de personalidad específicas. "Generalmente", explica Gempeler, "hay una relación muy estrecha entre éstos y la depresión, ansiedad y conductas obsesivo compulsivas.
Por ejemplo, las afectadas tienen rituales para la comida: partirla chiquitica, comérsela de tal manera, masticar tantas veces, y eso se relaciona con ceremonias larguísimas en el baño y en todo lo que rodea al cuidado físico de la persona, dice la doctora.
Aunque hay factores fisiológicos y psicológicos de base, todo indica que el punto central del trastorno es la imagen de la corporalidad. Según explica la Organización Nacional de Desórdenes Nutritivos (NEDO), menos de la cuarta parte de las jóvenes que caen en la anorexia tienen algún tipo de sobrepeso.
Las fuentes coinciden en que la anorexia se presenta en adolescentes muy perfeccionistas, contradictorias, que funcionan con planteamientos del "todo o nada".
Se trata de personas extremistas en las relaciones con los demás y que desarrollan conductas muy dependientes, pues les cuesta conservar amistades. A menudo son muy inteligentes, se desempeñan a las maravillas académicamente y entran en el trastorno de una forma muy ingenua.
SINTOMAS
Las anoréxicas usan frecuentemente ropas grandes para ocultar su extrema delgadez. Los síntomas son:
Depresión. Se las ve retraídas y máxima preocupación gira en torno a la comida. Extrema dependencia a pautas impuestas por otros. Exceso de amor a su propio cuerpo haciéndolas olvidar el amor a la vida de relación llevándolas al aislamiento. La autoestima pasa por la balanza. Insomnio e hiperactividad. Cese de la menstruación o postergación de su iniciación. Piel seca y fría, con vello en brazos, cara y espalda. Distorsión de la imagen corporal: se ven gordas frente al espejo y se sienten gordas. Extremada rigidez en su rutina de ejercicios. Estrictas reglas de alimentación como no tomar líquidos o no comer sin haber hecho ejercicios antes. Lento desarrollo físico y social.