En Panamá el ritmo de producción literaria rebasa la posibilidad de seguirle la pista, y mientras el cuento entra por la puerta grande, el ensayo literario se queda rezagado.
Tal es el punto de vista de Enrique Jaramillo Levi, quien destacó la enorme proliferación de nuevos autores "que no son todos jóvenes ni mucho menos, que llegan a la literatura apenas ahora, con muy buen pie".
Opina que entre los mejores libros presentados en 2007 está "Cenizas de ángel", cuentario de Roberto Pérez Franco, que fue el Premio José María Sánchez 2005. Igualmente, "Lejanos parientes indecentes", de A. Morales Cruz, otra colección de cuentos premiada con el José María Sánchez (2006).
Asimismo, aplaudió el doble triunfo de Ariel Barría Alvarado con "Ojos para oír" y "La casa que habitamos".
Alabó el trabajo de Luigi Lescure. Se refirió a dos de sus libros: "Pecados con tu nombre", que publicó 9 Signos Grupo Editorial, y "Capítulos finales", que publicó la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP).
Dijo que otro aporte importante lo constituyó el libro de Victoria Jiménez Vélez, "De realidades y otras fantasías".
Opina que Javier Alvarado, autor de "Soy mi desconocido", es uno de los poetas jóvenes más talentosos (ha ganado tres veces el Premio Gustavo Batista Cedeño) junto con Javier Romero.
Cuento y poesía siguen siendo los géneros preferidos de los escritores panameños, reiteró Jaramillo Levi.
Enfatizó que adolecemos de críticos literarios para valorar, juzgar y hallar méritos o demeritar lo que se publica.
Sí hay profesionales capacitados para ejercer la función de críticos literarios, pero no ejercen su función, siguió diciendo el escritor laureado con el Premio Ricardo Miró 2005 en la Sección de Cuento.
Jaramillo Levi piensa que quizás los críticos no ejercen porque no les pagan, porque no hay espacio en los medios o por pereza mental.