El verano es la época del año en la que más mostramos los pies. Ahora nos preocupamos más que nunca de cuidarlos y protegerlos.
Los pies soportan nuestro peso, largas horas de pie o caminando, deportes intensos, zapatos que aprietan, y están sometidos a unos 6.000 movimientos diarios. Si no están bien cuidados, comenzamos a pisar mal y a tener reflejos de molestias en otras partes del cuerpo. La piel se vuelve áspera y rugosa, y llega incluso a formarse callosidades en los dedos y fisuras y grietas en el talón y la planta.
Por eso es necesario que tomes en cuenta que examines tus pies regularmente. Preste atención a los cambios en el color y la temperatura de ellos.
Lávatelos regularmente, especialmente entre los dedos y asegúrate de secarlos totalmente.
Corta las uñas de los dedos de los pies de forma recta, pero no demasiado cortas, especialmente las esquinas.
Recuerda que dentro de tus compras no puede faltar seleccionar los zapatos adecuados.