El sábado 28 de junio es el Día del Turismo de las festividades del Corpus Christi en La Villa de Los Santos. Es la oportunidad para los visitantes poder apreciar toda la riqueza cultural de las distintas danzas que se presentan en la tarima del parque frente a la Iglesia de San Atanasio.
Para estas fiestas se recuerda a Miguel Leguízamo un folclorista que bregó para preservar estas tradiciones. Hoy Arístides Burgos es la persona que organiza el festival con la ayuda de otras personas que se agrupan en un comité.
Las festividades del Corpus Christi se dan 62 días después del Viernes Santos y en La Villa toman características muy singulares. Desde tiempos coloniales la iglesia utilizó obras teatrales, bailes, versos para dar a entender el misterio de la eucaristía. En ellas el tema principal es la lucha entre el bien y el mal, y los protagonistas ángeles, almas y demonios.
Con los años se fueron agregando otros temas como el Zaracundé, de negros esclavos, de los Gallinazos, que es una disputa entre estas aves y un burro al que se cree muerto. Las Enanas, El Torito son otras representaciones mientras que La Montezuma es de la más solemnes y en la cual participan personalidades de la población.
Durante el Corpus Christi, todos los sectores de la población participaran desde niños con ocurrentes actuaciones, adultos y el domingo 29 de junio es el dedicado a las mujeres. Es una celebración nacida del corazón de las clases populares, con versos y formas de actuaciones que se pierden en el tiempo.
El Instituto Panameño de Turismo reconoce el Corpus Christi como un gran atractivo turístico que promociona el turismo interno y que puede ser motivo para que agencias y operadores conformen paquetes que incluyan los hoteles de la vecina ciudad Chitré y los de La Villa.
La Villa de Los Santos es una tradicional población con importantes connotaciones históricas, costumbres y singulares características de la Península de Azuero. Fue fundada en 1569, a orillas del Río La Villa, resultando ser un bastión de la colonia española donde se acrisolaron la cultura indígena e hispana, dando paso a un mestizaje muy propio. Esto dio paso a manifestaciones regionales, un folclor propio que encontró su sustento en fértiles tierras donde el maíz y la ganadería fueron sus principales productos.
Esta festividad en tiempos coloniales fue utilizada por los misioneros de la iglesia católica, para adentrar a las masas indígenas en el misterio de la eucaristía uno de los pilares de la Fe cristiana. La Iglesia en esa época se valió de muchos recursos para transmitir la doctrina y es aquí donde comienzan las representaciones teatrales junto a danzas acompañadas de versos y música. Estas formas de representación provenientes del teatro español en la Edad Media, provienen de ceremonias litúrgicas eclesiásticas que primero se dieron en los altares y debido a su popularización se fueron desplazando al atrio de las iglesias, hasta llegar a las plazas de los pueblos. Todo este acervo cultural vino a bordo de las carabelas de Colón a nuestro continente.
Las Danzas del Corpus Christi en La Villa de Los Santos tienen detalles del medioevo español, intervienen en la solemne misa en honor del Corazón de Jesús, desfilan en las calles y se presentan el sábado próximo en la plaza, en el Día del Turismo, sobre una tarima implementada por el Instituto Panameño de Turismo para que los visitantes que llegan en gran número, aprecien todo sus magníficos detalles. La aceptación de esta fiesta es ya tan importante que televisoras locales las difunden en vivo a una gran audiencia y son una magnífica excusa para visitar Azuero.
“La Danza del Gran Diablo o Diablos Limpios”, tiene como tema la disputa de un alma en pena entre la diablada y un gallardo Arcángel. Tiene un interesante libreto lleno de versos y refranes populares y si se tiene suerte de encontrar un artista que represente de buena forma al “Diablo Mayor”, la figura principal, lo disfrutará.