Poco se sabe de la joya, que antes de ser pulida una y otra vez, contaba con un tamaño apabullante. La mayoría de los pasajes de su historia son poco más que una mezcla de conjeturas y leyendas urbanas.
En un reciente libro titulado "Koh-i-Noor", escrito junto a la periodista india Anita Anand, el historiador escocés William Dalrymple tumba muchas partes de la vida asumida de este emblemático diamante, al tiempo que revela otras hasta ahora desconocidas.

Pero, ¿cómo hizo todos estos descubrimientos? "Por accidente", confesó el historiador a EFE.
Las revelaciones que han cambiado la historia conocida del "diamante más infame del mundo" se escondían en la biblioteca personal del entonces rector de la Universidad de Kabul y hoy presidente de Afganistán, Ashraf Ghani.

Fue durante una visita a Afganistán, dirigida a recabar información para otra de sus obras, que el autor se dio un paseo por este paraíso literario y, entre libro y libro, desenterró el tesoro por casualidad.
"Creo que fue la mañana más exitosa de toda mi carrera. Volví a la hora de comer con una pila de fuentes persas, entre ellas un montón de capítulos sobre el Koh-i-Noor, que nadie conocía", relató Dalrymple.

Historia incierta
La historia asumida dice que la Montaña de la Luz fue encontrada en una mina de la India y guardada en un templo del sur del país.
Más adelante fue, se dice, robado por una dinastía y entregado cíclicamente a la siguiente hasta que el gobernante iraní Nader Shah se lo quitó, en 1739, al emperador mogol Muhammad Shah con un disimulado intercambio de turbantes.
Sin embargo, ninguna de estas alegaciones "se puede probar", mantiene Dalrymple. ¿Por qué? Pues porque, afirma, "la primera referencia sólida al diamante data de tan solo 1750".
Una crónica persa de la invasión de la India por parte de Nader Shah es el primer texto conservado que menciona la famosa piedra y la sitúa, según el libro, entre las muchas gemas que adornaban el llamado Trono del Pavo Real.
Puede que en aquella época muchos ignorasen incluso el codiciado diamante, ya que por aquel entonces rubíes y espinelas eran las piedras más preciadas entre los que se las podían permitir. Es más, Dalrymple asevera que el Koh-i-Noor no se hizo célebre hasta que los británicos lo exhibieron en la Gran Exposición celebrada en Londres en 1851.
Fue entonces cuando la joya comenzó a acaparar miradas y exclamaciones de admiración como "máximo símbolo de colonialismo", a juicio del historiador, "al más puro estilo romano".
Fue entonces también cuando se desató una espiral de mitos que hasta ahora nadie había puesto en duda.
"Tras el interés atraído en la exhibición de Londres -dice el autor- la gente comenzó a asumir que todos los diamantes de gran tamaño mencionados en textos de la época mogola eran ni más ni menos que el Koh-i-Noor".
El diamante está maldito
Cierto es que, al menos en la historia asumida hasta ahora, los gobernantes que lo poseyeron se enfrentaron a grandes tragedias.
Y el propio Dalrymple reconoce que la Montaña de la Luz causó "división, engaño y matanzas" durante siglos.
"Hoy sigue siendo el centro de las disensiones en las relaciones internacionales, como siempre lo ha sido", concluyó.
La india y el Koh-i-Noor
La India, además de Pakistán, Irán y Afganistán, defiende sus derechos sobre el Koh-i-Noor, presuntamente hallado en suelo indio y entregado a los británicos por un marajá indio que apenas había llegado a la pubertad en el momento de la entrega.
Fue, en concreto, el marajá Duleep Singh, cuando tenía 13 años, quien entregó a los británicos el preciado diamante de 105 quilates.
La última de muchas reclamaciones a Isabel II, en cuya corona descansa el diamante, fue interpuesta por la organización Frente de Justicia Social y Derechos Humanos.
En síntesis
El Koh-i-noor fue entregado a los británicos en suelo de lo que es hoy Pakistán.