Si con su música Joey Montana y Maluma tienen garantizada una audiencia masiva, con su carisma y puesta en escena se ganaron la fascinación de más de 6,000 personas que asistieron a su show el sábado pasado al coliseo Rumiñahui de Quito.
El panameño Joey Montana llevó con él las 12 canciones -entre ellas "Noche de Carnaval", "Amor del bueno", "Único" y "Picki"- se sumaron largos diálogos con los asistentes, una combinación ideal para poner a todos a bailar, a saltar, a seguirle en el canto y en las historias que contó durante la noche.

En las gradas, la fiesta se había prendido, especialmente, entre las mujeres. Bailaron "hasta abajo", para un lado, para el otro, con sus amigos, acompañantes o solas. La edad fue lo menos importante. Niñas, adolescentes y maduras se juntaron en una sola coreografía diseñada y dirigida desde el escenario por el carismático Joey Montana, según publicó el diario El Universo.
Los bailarines y los coros del artista fueron ecuatorianos. El panameño invitó a tres de los participantes del concurso La Voz a compartir del escenario, tras lo cual la fanaticada lo despidió en medio de gritos y euforia.

El cierre del show estuvo a cargo del reguetonero colombiano Maluma.
Hace unos días, Jesús Daniel, un pequeño de 2 años, recibió la grata sorpresa de conocer a Montana. El artista le cantó, lo besó y hasta lo abrazó. Le cumplió su sueño.