Un sol que nace del norte del Atlántico y refleja sus rayos sobre las arenas doradas y el verde de sus montañas, complementando un colorido reflejo de luces que la hacen única. Son estas las características de la ciudad de Puerto Plata en República Dominicana, escenario en el que se celebró el Dominican Annual Tourism Exchange 2004 (DATE, por sus siglas en inglés).
Con la participación de sus principales promotores, la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (ASONAHORES) y el Consejo de Promoción Turística (CPT), el objetivo prioritario del evento se centralizó en el relanzamiento del destino turístico de Puerto Plata y toda la zona Norte de la ciudad. De esta manera, se logró manejar la mayor parte de las contrataciones turísticas hoteleras, constituidas por touroperadores mayoristas de Estados Unidos Y Canadá, lugares en donde la demanda por República Dominicana se ha incrementado en un 10 por ciento en comparación con otros años.
Ella permanece vibrante en el mismo lugar desde el día de su fundación. Sí, Puerto Plata nos abrió sus puertas brindándonos su entera hospitalidad; gente sencilla y adaptada a la nueva oleada turística reinante en la ciudad.
Esta vez, conscientes de que las expectativas de los visitantes son mayores, los empresarios turísticos de Puerto Plata han despertado a la realidad y necesidad de ampliar el servicio turístico para atraer nueva inversión privada, patrocinios e iniciativas de proyectos conjuntos, así como para crear los mecanismos para generar fondos externos necesarios para un desarrollo turístico sostenible.
Puerto Plata es un multi-destino que ofrece una variedad de ofertas, dándole ventajas a esta provincia. Ningún otro destino ofrece tanta diversidad; a una hora de camino por carretera hacia el oeste se puede estar en Costambar, Cofresí y La Isabela y en menos de otra hora hacia el este, se puede llegar a Costa Dorada, Playa Dorada, Sosúa y Cabarete.
Tanta variedad no podíamos dejar de visitar. Cofresí ya posee varios restaurantes, playa y el nuevo parque marino "Ocean World", un ambicioso proyecto construido en un área de 60 mil metros, con 24 atractivas cascadas, tienda de regalos, restaurante, un acuario con cientos de peces (el más grande del mundo), estanque para leones marinos, defines, mantarrayas, tiburones, tigres y muchos atractivos más que lo convierten en un lugar de ensueño.
Por otro lado, Sosúa es el Acapulco de la República Dominicana, un lugar especial en el que el caminar y conocer sus playas, se convierte en una especial actividad. Playa Sosúa es una hermosa bahía de un kilómetro de extensión. Sus blancas arenas, aguas cristalinas y cabezas de coral, hacen de ella la mejor zona de buceo y actividades acuáticas de la zona norte de la República Dominicana.
La capital del windsurfing, surfing y kiteboarding, está simplificada en un solo nombre, Cabarete, un lugar sin igual, situado a poco más de media hora de Puerto Plata. En Cabarete, todo gira alrededor de la playa, incluyendo la hilera de restaurantes donde la gente se junta e interrelaciona en la noche, a orilla de playa, como parte de la magia y razones para el éxito de esta comunidad de unos seis kilómetros de playa, a tan sólo 14 kilómetros de Sosúa.
La suave brisa de ambos sitios, los posiciona como destinos que ofrecen a los visitantes una gama de experiencias que refleja el drama inherente y el espíritu de los tranquilos pueblitos de playa, muy unidos a las experiencias de la naturaleza y cultura. Además, los dos lugares ofrecen todo tipo de actividades y alojamientos, desde pintorescos hostales (casa donde se da comida y alojamiento mediante pago) tipo "bed and breakfast", hasta resorts todo incluído, pasando por hoteles tamaño mediano.
Lo que hace diferente a Sosúa y Cabarete de los enormes complejos hoteleros como Playa Dorada, en Puerto Plata o Punta Cana y Bávaro, en la costa oriental, es que se trata de dos pueblos auténticamente dominicanos, donde los locales y visitantes departen alegremente en bares, calles y playas.
Se proyecta que el turismo en la República Dominicana continuará creciendo a un paso mayor que el resto del Caribe, a lo largo de los próximos cinco o diez años, utilizando como arma, la natural luminosidad que caracteriza a Puerto Plata.