Variedades

El enemigo de sus dientes no duerme


Por la importancia de éstos, insistimos en un tema del que se ocupan también los publicistas cuando hacen los anuncios presentando las bondades de éste o el otro producto dental.
Nos ilustran en la materia (hacen recorderis sobre aspectos aprendidos en la niñez y en otros quizás no tan conocidos), las odontólogas Mirza Miller y Anabelle Nieto, de la Clínica Odontológica de la Facultad de Odontología de la Universidad de Panamá.
Hay que martillar una y otra vez en la importancia de cepillarse los dientes por lo menos tres veces al día (en realidad es cada vez que se come algo) e ir al odontólogo a hacerse una limpieza cada tres meses, insisten las especialistas, quienes dicen que un gran error que cometen muchos/as es acostarse con los dientes sucios. Y, vaya, mientras duermen, las bacterias, que no descansan, se dan tremendo banquete con los restos de comida.
Bueno, pero, realmente ¿qué que sucede después que alguien come y se olvida de limpiar su dentadura?
“Cuando una persona come se forma como una pequeña película que se pega al diente (placa dental) y que se debe quitar para que no se endurezca y se forme el cálculo (sarro). Como resultado, las encías se inflaman, se comienzan a poner rojas, incluso al cepillarse son tan sensibles que pudieran sangrar y se empieza a despegar el diente”, explican las fuentes.
Añaden que cuando se forma la placa sólo un odontólogo la puede quitar. Si no se quita, las estructuras de soporte del diente (hueso y encía) se debilitan, se pierde el hueso y la pieza o el diente se afloja y se cae.
Pero, veamos exactamente cómo está conformado un diente y por qué esa insistencia en que hay que cuidar lo visible como lo oculto.
El esmalte, que es la parte blanca o cremita, el “casco”, del diente, es lo que lo protege y debajo del esmalte está la dentina, que es una capa, igualmente dura, pero no tanto como éste (esto no quiere decir que esté bien abrir tapas con los dientes o utilizarlos para otras tareas que no son de su competencia) y debajo de ésta hallamos el nervio del diente.
La parte del nervio del diente que está sobre la corona se llama pulpa dental y la que está dentro de las raíces se llama conducto radicular.
Cuando una caries ha pasado ya el esmalte, la dentina y ha llegado al nervio de un diente el endodoncista quita el nervio, lo limpia (lo desinfecta) y lo rellena con un material especial. Cuando la pulpa está afectada produce una infección y se forman absesos.
Son tantas las enfermedades dentales, que la tan trillada frase “cepíllese los dientes después de cada comida” no pierde vigencia. Menos aún, cuando un buen cepillo de dientes (a propósito, hay que cambiarlo periódicamente, no es como los zapatos que pueden usarse los mismos hasta que el cuero aguante o los “amanse”) pasta dentífrica, hilo dental y enjuague bucal pueden hacer que se tenga un aliento fresco, una dentadura sana, completa y una sonrisa con dientes brillantes.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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