Las féminas ya no solo tendrán que cuidarse de las grasas y los dulces para no engordar, ahora también de los esmaltes de uñas.
Estudiosos de la reconocida Universidad de Duke (Carolina del Norte) aseguran que algunos componentes de los esmaltes pueden provocar aumento de peso.
Al parecer, algunos de los ingredientes más comunes en el esmalte pueden ser perjudiciales, especialmente para las personas que usan este cosmético con frecuencia. Concretamente, uno de ellos es el trifenil fosfato (o TPHP), que aporta al esmalte la flexibilidad y durabilidad. Este ingrediente se introdujo en la fabricación de lacas de uñas para sustituir a los ftalatos, a los que se les acusa de provocar problemas reproductivos, pero parece que tampoco es del todo inocuo.
Los estudios señalan que el TPHP se filtra a través de las uñas y consigue llegar hasta nuestro metabolismo, alterando el correcto y habitual funcionamiento de nuestras hormonas y favoreciendo al aumento de peso.
La buena noticia es que no todos los esmaltes lo contienen y depende también del tono, ya que está presente en mayor cantidad en los colores claros. Si eres aprensiva y ya te tiemblan las piernas, no te preocupes: puedes evitar que la laca de uñas te perjudique o engorde aplicando una primera capa neutra para que el esmalte en cuestión no entre en contacto con la misma uña y la cutícula. ¡Toma nota!
Tonos de piel
Si eres de piel fría?
Cuando tienes este tono de piel, te recomiendo que uses esmaltes con toques azules y rosas pálidos, pues harán lucir tus manos con luz sin verse pálidas o hasta manchadas.
Ahora bien, si te encanta el rojo, usa un tono cereza.
Ahora, si eres cálida?
Si al contrario, los colores anteriores (compruébalo vistiendo ropa de esos mismos tonos) te hacen ver pálida, quiere decir que eres muy cálida; por lo que expertos recomiendan que utilices los tan buscados tonos naranjas, amarillos, corales y rosas más fuertes como bugambilia. ¡Ni hablar de los rojos!