Para muchas personas, la autoestima solamente depende de los logros y metas alcanzados, con independencia de las cualidades y peculiaridades de cada uno.
Valorar la autoestima sólo por lo externo, a pesar de ser un punto de vista parcial, está cada vez más en boga: vales por lo que tienes, por lo que aparentas. No importa en realidad lo que eres.
Quizá por eso, con frecuencia, la autoestima aparece "sobreestimada", y es cada vez más difícil de lograr.
En un ambiente así, son los adolescentes quienes -quizá- lo tienen más difícil, ya que por definición, no se conocen a sí mismos, y dependen de los valores que se les presentan para poder juzgar lo correcto o incorrecto de sus actuaciones. Cuando abunda la trivialización de la vida (a través de modas y modelos más bien desafortunados), se vuelve todavía más complicada la superación exitosa de la adolescencia.
Es imprescindible aprender a hacer frente al miedo utilizando nuevas estrategias de afrontamiento, ya que la evitación no resuelve el problema.
- Hay que hacer frente a la situación conociendo y asumiendo qué sucede y por qué sucede. Se debe contemplar la posibilidad de cambio sin que ello implique una sensación de descontrol.
- La autoconfianza debe ser un camino que se inicie desde un reconocimiento positivo de las capacidades y dificultades que uno posee.
- Es esencial aprender a expresar los temores y las inseguridades.
- Finalmente, también es importante conocer todos los miedos para sanearlos con nuevos pensamientos más adecuados y ajustados a la realidad.