París, tal vez aún más que el resto de Francia, tiene un gran espíritu festivo: cabarets, discotecas, salas de fiesta, sencillos cafés o restaurantes de lujo, la Opera Garnier y la Comédie-Française, todo parece animarnos a disfrutar y compartir momentos de diversión.
No se es extranjero por mucho tiempo. Siempre encontrará a un interlocutor que le dé la clave para descubrir un nuevo aspecto de esta capital mil veces más humana de lo que parece a primera vista.