Ficha Técnica
de la Película
- El legado de Bourne (The Bourne Legacy, EE.UU./2012).
- Dirección: Tony Gilroy. Con Jeremy Renner, Rachel Weisz, Edward Norton, Stacey Keach, Oscar Isaac, David Strathairn, Joan Allen, Scott Glenn, Albert Finney.
- Guión: Tony Gilroy y Dan Gilroy.
- Fotografía: Robert Elswit.
- Música: James Newton Howard.
- Edición: John Gilroy.
- Diseño de producción: Kevin Thompson.
- Duración: 135 minutos.
El nuevo renacimiento de la saga de Bourne –si se toma como el primero cuando se realizó “La supremacía de Bourne”, que fue la segunda película de la exitosa trilogía– resulta un filme ambiguo.
Por un lado, posee giros y guiños a los fanáticos de la serie, incluso desde su propio comienzo, cuando un hombre se mueve sumergido en el agua, tal cual terminaba “El ultimátum de Bourne”, y por otro, la intención de realizar otra historia que le dé un nuevo despertar a la saga de acción que modificó en la última década a las películas del género; con solo ver a Daniel Craig como un James Bond post Bourne, se nota esa gran influencia.

El exquisito hacedor de “Vuelo 93”, el inglés Paul Greengrass, y su principal figura, Matt Damon, rechazaron por ahora realizar una cuarta entrega, que quedó entonces en manos de Tony Gilroy, que ante todo es un excelente guionista, como lo demostró en toda la saga de Bourne, y un director interesante (más por la compleja “Michael Clayton”, nominada a 7 premios Oscar, que por la fallida “Duplicidad”).
Serie de ambigüedades.
Y aquí arrancan los problemas y las ambigüedades, ya que casi la primera mitad de la película es una muy compleja trama donde los proyectos Treadstone, Blackbriar, junto al nuevo Outcome, ocurren en un sinnúmero de escenas donde personajes importantes de la saga regresan y se suceden como un desfile de pequeños e intensos retazos de la serie creada por el fallecido “best seller” Robert Ludlum, cuyo legado ha sido retomado por un discípulo que desde lo literario le sigue dando vida a Bourne.

Jeremy Renner, el excelente actor de la ganadora del Oscar en 2010 “Vivir al límite”, es a quien ahora le toca el turno de ser Aaron Cross, otro de los agentes entrenados por la CIA –y sus agencias clandestinas– para ser máquinas de matar.
Sin embargo, la manera en que la agencia ha trabajado en componentes químicos en ellos se les está volviendo en contra –el complejo guión intenta que esto sea paralelo al final del “El ultimátum…”, cuando las prácticas están por ser denunciadas ante el Senado norteamericano– y decide borrar todo matando a los agentes y ocultando lo relacionado con el proyecto.
En esa tarea, aparece el actor Edward Norton -siempre medido y duro- como un coronel retirado, responsable de borrar todos los rastros.
Las escenas de acción, están muy bien realizadas y dosificadas, sobre todo en la primera mitad, en un estilo en que Gilroy imita a Greengrass hasta en sus movimientos de cámara en mano. Junto a la inclusión de la siempre bella y conmovedora Rachel Weisz, una científica encargada de los proyectos químicos, a la que Aaron Cross intentará salvar (y salvarse) en esta maratón contrarreloj.
Jeremy Renner resulta recio y taciturno como Aaron Cross, en lógica con su carrera de personajes muy al límite; parece la mejor opción para darle vida a este legado de Bourne. Aunque Jason sigue allí, vivo, pero como un fantasma que anda dando vueltas en el guión y en la mente de los espectadores. ¿Volverá algún día? Por ahora no se sabe, lo que sí queda claro es que habrá dupla Jeremy Renner/Tony Gilroy para largo rato.
Ardua investigación.
“El reto fue hacia dónde iríamos ahora. Jason Bourne sabía quién era; no quería continuar en su profesión y quería vivir por su cuenta”, relató el productor Frank Marshall. “Para continuar, teníamos que crear un nuevo juego de circunstancias”. En abril de 2010, varios meses después que el director Paul Greengrass y el actor Matt Damon decidieran no participar en este capítulo de la serie, los productores Jeffrey Weiner y Ben Smith se reunieron con Tony Gilroy, el arquitecto de la narrativa de la franquicia, y le pidieron que escribiera una continuación.
Gilroy comenzó a investigar una agencia secreta del Gobierno de EE.UU. conocida como la Agencia de Avanzados Proyectos de Investigación de Defensa (DARPA por sus siglas en inglés). En la agencia se financian programas de investigación con el objetivo de mejorar el rendimiento cognitivo y físico de los soldados y espías estadounidenses.