Bill Lee, el hombre más viejo del Reino Unido, ha muerto a los 108 años de edad tras ser incluido en el "Libro Guinness de los Récords", según confirmó esta semana una portavoz de su residencia de Newcastle (noreste de Inglaterra).
Lee, que falleció la pasada semana, atribuyó siempre su longevidad a la "copita" de whisky que bebía a diario.
El "abuelete" británico fue emprendedor desde joven, se alistó en la Armada de su país y combatió en Francia durante la Primera Guerra Mundial (1914-1919), donde recibió un disparo en un brazo y perdió la vista de un ojo.
Pese a haber quedado mutilado en el conflicto, Lee supo reponerse y abrió una tienda de ropa masculina en su ciudad de Stoke-on-Trent, donde trabajó hasta jubilarse a los 72 años.
Pero su valentía y pundonor no quedaron en el olvido y el Gobierno francés condecoró este verano al anciano por sus méritos de guerra.
Según la portavoz de la residencia, el hogar de Lee en sus últimos años, todos los trabajadores del centro han lamentado enormemente la pérdida del anciano.
Lee deja en vida una hermana de 100 años y un hermano de 98, que por su edad parecen dispuestos a batir la marca de su hermano, además de cuatro nietos, diez biznietos y dos tataranietos.