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El hombre que servía copas a Marilyn sigue trabajando a los 90 años


A sus 90 años recién cumplidos, Hoy Wong sigue sirviendo copas ocho horas al día en el bar del hotel Algonquin de Nueva York siempre listo para recordar, para quien lo pida, los tiempos en que preparaba cócteles para Marilyn Monroe, Judy Garland o el Duque de Windsor.
Puede que sea el camarero más viejo del mundo, pero su edad no se corresponde con su hablar enérgico, hecho de frases cortas, casi telegráficas, y un marcado acento chino.
El pulso no le tiembla al preparar las mezclas y se niega a considerar los viejos tiempos como los mejores, aunque no puede evitar recordar exactamente lo poco que costaba todo, incluyendo su sueldo.
Nueva York "era más barato. Los salarios también. Cobraba 45 dólares al mes. Trabajaba seis días y medio a la semana, de doce a catorce horas. Las condiciones son mejores ahora. Cobro 23 dólares por hora. Ahora bien, entonces un coctel costaba un dólar y un whisky escocés 75 centavos".
Para celebrar su 90 cumpleaños, el Algonquin -que también reclama el título de hotel en funcionamiento más viejo de la ciudad-, le dedicó una fiesta el martes por la noche.
Allí explicó a AFP que nació como súbdito británico en Hong Kong en 1916 y que llegó a San Franciso en 1940, al estallar la Segunda Guerra Mundial. Se enroló en la Fuerza Aérea estadounidense, donde aprendió inglés y vio mundo, y se licenció en 1946, habiendo alcanzado el rango de sargento y servido en India y China.
Tras la guerra se trasladó a Nueva York y empezó a servir copas en 1948, el año en que Israel obtuvo su independencia, Inglaterra abrió su primer centro de Alcohólicos Anónimos y el cantante Ozzy Osbourne vino al mundo.
En Freeman Chum, el primer restaurante chino de lujo de Nueva York, sació la sed de muchas celebridades.
De Marilyn Monroe recuerda que "era muy simpática" y "siempre tomaba Beefeaters con Martini", mientras que el nombre de la cantante y actriz Judy Garland le despierta compasión por su afición desmesurada al alcohol -"le gustaba beber, le gustaba beber mucho".
Ya en el hotel Algonquin, descubrió que John Lennon y el secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger tenían algo en común: el gusto por el whisky escocés.
Además de servir, también bebió hasta que decidió dejarlo hace 30 años, un paso que no incluye entre los que explican el secreto de su mejor cóctel, la longevidad: "comer correctamente. Tomar una siesta. Hacer ejercicio a diario trabajando. No preocuparse por el dinero".
Aunque su trabajo le obliga a estar de pie ocho horas por día, cinco días por semana, no planea retirarse porque el presidente estadounidense, "George Bush necesita dinero, necesita mis impuestos".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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