Siempre hemos pensado indistintamente que en cuanto al sexo, en los humanos, todos los órganos son iguales, al menos desde el punto de vista anatómico esto podría ser un concepto verdadero.
Pero no, nos hemos detenido a pensar que, desde el punto de vista cardiológico pueden existir diferencias, las cuales hay que tomar en consideración; por ejemplo: la enfermedad cardiovascular en la mujer, se desarrolla de una forma completamente distinta, que en el hombre, probablemente debido a un componente que tiene que ver de una forma importante con la constitución hormonal de esta, (componente estrogénico) que es lo que parece ser, marca la diferencia. Por lo tanto su fisiología y fisiopatología con respecto a sus arterias tienden a ser desiguales.
En un simposio reciente se demostró que los datos epidemiológicos indican que la mujer muere más por infarto que el hombre aunque no se conocen bien las causas que llevan a esta situación.
Entre los 60 y 65 años aproximadamente la enfermedad de las arterias coronarias, es el padecimiento de mas prevalencia en le sexo femenino y por su severidad conlleva a un mayor número de complicaciones y a la muerte, superando, incluso al cáncer.
El abordaje de la patología cardiovascular en la mujer parece ser que no es similar a la del hombre, ya que por lo general los cardiólogos tenemos tendencia talvez a subestimar el padecimiento al ser menos agresivos, y no debería ser así, puesto que cuando una mujer desarrolla una enfermedad coronaria hay que tomar en cuenta que se encuentra muchas veces en una situación más delicada que la del hombre; ya que por lo general tienen más edad, y quizás los niveles de colesterol, son mas elevados, en otras ocasiones han desarrollado una enfermedad importante e incurable como la diabetes o cualquier otro tipo de complicación de carácter metabólico, como obesidad e hipertensión.
Por su naturaleza el hombre tiene mayor facilidad para reponerse de un infarto, y es posible que se muera menos y desarrolle pocas complicaciones en ocasiones.