El guitarrista y jazzista Tom Patitucci ya es todo una eminencia en el Panama Jazz Festival y, qué mejor manera de comprobarlo, que verlo interactuando con jóvenes de diversas nacionalidades en un salón que no se daba abasto para la cantidad de asiduos que no querían perderse su taller teórico y práctico.
Con un aparato y un novedoso programa musical a mano, Patitucci colocaba piezas musicales de jazz y luego les preguntaba a los presentes qué ocurría en esa pieza.

Seguido de un silencio sepulcral, algunos músicos novatos empezaron a levantar las manos para romper el hielo y responder que el sonido era más rápido.
“Es un walking bass de 12 barras más rápido”, señaló Patitucci, quien además explicó que era un blues con un “bepop”, estilo los 40, que marcó el inicio del jazz moderno.

Patitucci también cuestionaba a sus estudiantes sobre qué pasaba con la armonía de la música, luego les comentó que había más acordes abiertos.
El músico recomendó seguir tres técnicas para interpretar el jazz: aprenderse más acordes, escalas y, sobre todo, escuchar bastante música jazz.
El expositor no paraba de preguntarles a los jóvenes sobre sus composiciones, trabajos y transcripciones y aconsejó a todos que no tuvieran vergüenza de pedir ayuda para que los guíen con el ritmo que deben tocar en un “Jam Session”.
El guitarrista contó que tuvo que tocar la noche anterior junto a la saxofonista Patricia Zárate, quien interpretó música chilena.
“El problema es que soy gringo y no conozco la música chilena”, mencionó el artista, por lo que tuvo que averiguar hasta que le enseñaran el ritmo que podía interpretar.
Patitucci invitó al frente a tres jóvenes para componer una pieza entre todos.
“Hay que establecer un juego con reglas”, dijo el docente, quien escogió como sonido de fondo “la clave cubana” y entre palmadas, guitarras y otros instrumentos crearon una nueva pieza al ritmo del chachachá.