Variedades

El juego de la imaginación

Hoy en día la autora española todavía recurre a la imaginación, no tanto como escapismo sino como una forma de atrapar el "corazón de la realidad". Y es que cuando se es periodista y se debe escribir una columna semanal y como nueve mensuales para diversos periódicos y suplementos definitivamente que es necesario contar con una fecunda imaginación, especialmente cuando se aproxima la hora de cierre y las musas se muestran esquivas.


El romance de Rosa Montero con el mundo de la imaginación se remonta a los primeros años de su infancia. Entre los 5 y 9 años de edad la futura narradora, ensayista y periodista padeció de tuberculosis, enfermedad que la obligó a pasar mucho tiempo en su casa. Para refugiarse de sus quebrantos de salud Montero empezó a leer y a ejercitar el músculo de la imaginación escribiendo cuentos sobre animalitos que hablaban.
Hoy en día la autora española todavía recurre a la imaginación, no tanto como escapismo sino como una forma de atrapar el "corazón de la realidad". Y es que cuando se es periodista y se debe escribir una columna semanal y como nueve mensuales para diversos periódicos y suplementos definitivamente que es necesario contar con una fecunda imaginación, especialmente cuando se aproxima la hora de cierre y las musas se muestran esquivas.
"Siempre trato de mantener un huertecito de ideas en la cabeza, para cuando estén maduras utilizarlas en unas de mis columnas. A veces se tiene suerte y el resultado es bueno. En otras ocasiones es una porquería", comentó la autora de La loca de la casa en una entrevista concedida a "El Panamá América" y que tuvo lugar en el marco de la Segunda Feria del Libro de Panamá.
Una Montero visiblemente exhausta después de un día de entrevistas y conferencias explicó que inició su carrera periodística a finales del régimen franquista en España, cuando practicamente no existían mujeres periodistas. Inicialmente la novelista tuvo que hacerse un nombre escribiendo sobre recetas de cocinas, trucos para jardinería y dedicándose a un siempre relegado periodismo cultural.
Hoy, después de haber recibido varios premios literarios y de periodismo, sus columnas son leídas por miles de españoles en los diarios El País y El Clarín. Aunque acepta que escribir bajo la presión de una inminente hora de cierre puede funcionar como una inyección de adrenalina que acelera la mente, señala que usualmente prefiere hacer una investigación pausada y exhaustiva antes de abordar un tema.
Refiriéndose a la situación cultural en la España actual, asegura que solo destacan aquellos escritores que saben como figurar en los medios de comunicación, en los que puntualizó que "impera la bazofia informativa".
Esta es la primera vez que Montero visita Panamá, uno de los pocos países de América Latina que no había tenido oportunidad de visitar en las giras promocionales de libros como Estampas bostonianas y otros viajes, El corazón del tártaro, y La loca de la casa, su última novela publicada este año.
En cuanto a este libro, comenta que es lo mejor que ha escrito hasta el momento, y que es producto de una evolución como narradora que ha experimentado desde la publicación de su primera novela hace 25 años, a la que calificó de "malísima".
La loca de la casa es consecuencia de una necesidad orgánica que para Montero representa el acto de escribir, al que le da la misma importancia que respirar. Su título proviene de una frase de Santa Teresa de Jesús: "La imaginación es la loca de la casa".
Y es que la imaginación es el eje temático de este libro, al que la veterana periodista define como un texto híbrido. "Es una novela, un ensayo, una autobiografía, y no es nada", expresó haciendo referencia al contenido de la obra donde además del valor de la imaginación, se abordan temas como la locura y literatura.
Advierte que las referencias autobiográficas que aparecen en el libro no deben ser tomadas en forma textual, ya que la mayoría son inventadas en un intento deliberado de la escritora por confundir al lector y de borrar la frontera entre lo imaginario y lo real. "El mensaje del libro es que la vida que es imaginada también es vida, que mucho de lo que recordamos de nuestra infancia nos lo estamos inventando", manifestó.
Escéptica frente a los nacionalismos exarcebados, Montero es una fiel creyente del orden democrático internacional, el cual indicó que se vio amenazado recientemente por el conflicto militar en Irak.
Opina que la guerra preventiva lanzada por los Estados Unidos y sus aliados fue "errónea y absurda", y explicó el apoyo brindado por el gobierno español para esta operación militar alegando que "colaborar con el matón de la clase puede ayudar" a la administración de Aznar a sentirse más segura con respecto a la constante amenaza de grupos terroristas como la organización separatista armada vasca ETA.


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123892
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América