Variedades

El juego y el niño


Hay placeres que sólo los ricos pueden disfrutar. Sí, hay que ser rico para entrar a un mundo sin fronteras donde el único límite es la pobreza, la pobreza de imaginación. Porque, los ricos en ideas, en creatividad, son dueños o generadores de vivencias indescriptibles. Y, es muy fácil explorar, ser aventurero en este mundo donde se consigue un pasaporte a la felicidad y en que la edad no es impedimento.
En el mundo del juego la gente ya crecidita puede dejarse tomar de la mano por la gente menuda y dejar volar la imaginación. Una caja de zapatos a la que se ata un cordel puede convertirse de pronto en un tren en donde se puede viajar a velocidad ultrasónica. Un palo de escoba es el corcel que transporta a Pedrito, el príncipe azul al reino donde una sonrisa es el pasaporte para disfrutar de toda clase de delicias.
La psicoterapeuta Lizeyca Villamil nos habla del maravilloso mundo del juego que para el niño es la actividad más importante y seria en su vida ya que le dedica gran parte de su tiempo, energía y creatividad.
El juego es una valiosa herramienta de aprendizaje y socialización infantil, según explica la especialista, la cual solicita a los/las adultos no menospreciar esta actividad y mucho menos considerarla pérdida de tiempo.
"Cuando el niño juega está explorando su ambiente, pone en práctica las cosas que ha aprendido, pone a prueba su ingenio, hace aflorar su creatividad e imaginación, desarrolla sus habilidades motoras fina y gruesa, agiliza sus sentidos y agudeza mental porque tiene que ejercitar la memoria, aprende a trabajar en equipo, adquiere disciplina (a veces tiene que esperar turno), aprende a seguir instrucciones...". La lista es casi interminable, como lo es lo que se puede hacer con un sinnúmero de recursos que el medio ambiente le ofrece para que haga de los momentos que juega con su niño, momentos de oro, inolvidables.
Así vemos que si de sabores se trata, hay un divertido juego en donde usted le cubre los ojos a los/las pequeños/as con una pañoleta o un trapo cualquiera y le pone a probar limón, azúcar, sal, miel y otros alimentos para que él/ella trate de adivinar qué está comiendo. Con sus ojitos cubiertos también le puede dar diversos objetos o productos como un huevo, una regla, gelatina, goma, cosas de textura áspera, para que trare de adivinar de qué se trata.
Si de oído se trata, grabe diversos sonidos ambientales (gorjeos de aves, ladridos, aullidos, puertas que se cierran, lluvia, truenos, taconeo, chirridos, etc.) o cantantes que le son familiares y póngale a identificarlos.
Y, volviendo a las bondades del juego, éste, dice la psicóloga Villamil, es igualmente, útil para conocer cuándo el/la niño/a confronta algún problema: ya sea porque no demuestra el mismo interés por jugar y se aisla o porque reproduce en el juego vivencias o cosas que le preocupan (algunas manifestaciones violentas o frases que dice mientras juega pueden indicar que es víctima o testigo de algún tipo de abuso, que su autoestima está baja o que muestra ansiedad por algunos retos que tiene que enfrentar). Tal es el caso, por ejemplo, de una niña que agarra dos muñecas y pone a una a pegarle a la otra y a gritarle: "no te quiero, no te quiero, no te quiero".
Adivinar palabras de las que sólo se coloca la primera y última letra y el/la adivinador/a tiene que ir llenando los espacios en blanco so pena de pagar prenda, es una experiencia divertida, como lo es también que en "X" tiempo se digan la mayor cantidad de palabras que comienzan con determinada letra del alfabeto, o se eche arena en una bolsita y se juegue con el pie tratando de evitar que caiga al suelo.


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104591
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América