Muchas personas piensan que el periodismo es todo glamour, fama y adrenalina continua, no es así. Para que conozcan un poco más de lo que tenemos que pasar diariamente les contaré alguna de mis experiencias. El primer inconveniente de ejercer el cuarto poder (ja, no soy nada poderosa) es la puntualidad, ya que ningún acto en nuestro país comienza a tiempo.
Para que sepan, los periodistas tenemos fama de comelones y creo que tengo una teoría que lo explica. En una ocasión fui a una celebración al medio día, cuando llegué al lugar, nos ofrecían puras bebidas, una hora después, nada que aparecía la comida; resignada, regresé a mi trabajo luego de haberme rozado con la "creme de la creme" y haber pasado un hambre horrible. Por ello creo que muchos colegas que han pasado por lo mismo, cuando ven comida, no dudan en comer con gusto.
Encontrar direcciones es un dilema. La semana pasada tenía una asignación en un restaurante de la localidad, le pregunté a mis sabias colegas dónde quedaba el lugar, ellas me dieron las señas. Tomé un taxi, el taxista dió tres vueltas al hotel que estaba frente a mi destino y nada. Apenada me bajé y decidí buscar el sitio por mí misma, al dar tres vueltas a la cuadra, agitada y transpirando como una atleta luego de una competencia, llamé por teléfono a mis compañeras para confirmar la dirección. Ellas me dijeron que ese no era el hotel sino otro, ¡tan lindas!, se habían confundido. El error me costó tres dólares y la frescura de mi peinado.
Gente malagradecida: Cuando los periodistas hacemos algo mal, no dudan en llamarnos para reclamarnos, sin embargo cuando todo sale bien hay pocas almas piadosas que manifiestan un simple gracias. También puede ocurrir, hoy te adoran por algo lindo que escribiste acerca de ellos, pero cuando te los vuelves a encontrar, te ignoran como si les fueras a pedir dinero.
¿Por qué sigo en el periodismo?, no es masoquismo, me encanta, a la par de malas experiencias conoces personas interesantes, se facilita la entrada a lugares exclusivos; aprendes cosas nuevas cada día y tienes el privilegio de decir lo que piensas a gente maravillosa como ustedes, después de todo ¡No me puedo quejar!