¿Quién dijo que las personalidades de la farándula no tiene un tiempo para el lado sentimental de sus vidas? Pues, sí lo tienen y sobre todo recuerdan los momentos más románticos que han pasado, destacando algunos obstáculos, artimañas de conquista y los finales favorables.
Estilo de Vida contactó algunas de las personalidades del mundo social, para que nos contaran las cosas más sobresalientes de sus vidas sentimentales y que año tras año recuerdan especialmente "El Día de San Valentín".
Recuerdo claramente cómo conquisté a mi esposa. Ella era fans y me la presentaron tres veces antes de que empezáramos a tener una relación; al principio yo no le prestaba mucha atención, porque ella era callada y yo estaba en mi música, pero luego me llamó bastante la atención por ser una muchacha callada.
Acertadamente era mi destino, porque me le declaré un 11 de febrero, hace cuatro años, y ese mismo día tuve que viajar a Ecuador por cuatro meses; cuando vine a Panamá pensé que ya todo había terminado, pero no, ella me estaba esperando y ahora tenemos cuatro años de estar casados.
Lo más loco que haría en un "Día de los Enamorados" sería pedirle matrimonio a mi pareja al estilo de cámara indiscreta. Le haría básicamente una pequeña broma y más tarde le pediría que se casara conmigo en una cena a la luz de las velas. Todo esto lo haría luego de haberla conquistado con mi táctica más acertada, mirándola fijamente a los ojos.
La atracción entre Martín y yo fue mutua, pero el que me conquistó fue él. Al principio yo estaba un poco reacia, porque Martín vivía en Estados Unidos y el tema de que era hijo de Omar Torrijos me ponían una barrera. Yo pensaba que él era "creído", pero la verdad mi esposo es una persona que en el momento que lo conoces, te das cuenta de que es totalmente distinto.
Actualmente tengo una pareja que es realmente bella, pero lo que más me llamó la atención fue su inteligencia. ¿Quieren saber cómo la enamoré? Fue realmente fácil, con una fórmula efectiva que incluye una mirada profunda a los ojos, una ráfaga de detalles, un poco de labia y un toque final de galantería.
Cuando conocí a mi actual "amigo íntimo" él inició el proceso de conquista. Era un radioescucha que sintonizaba mi programa y un día me llamó para retarme diciéndome que, "yo no me atrevía a llamarlo", a lo que le respondí "está bien, yo te llamo cuando termino el programa"; recuerdo que ese día el programa se extendió un poco más y él me llamaba y me decía, "estoy sentado esperándote".
Bueno, al final lo llamé y comenzó el relajo que terminó con una amistad mucho más profunda, producto de un sinnúmero de artimañas que utilizó para conquistarme. Recuerdo que yo le decía, "no me gustan las mentiras" y él me respondía "yo no soy mentiroso" o "me gusta que me sorprendan" y él me sorprendía demasiado. Realmente, la primera vez que lo vi me sorprendió, era mucho más bello de lo que me había imaginado, además me atrajo su personalidad, su persistencia y la tranquilidad con que maneja las cosas.
Para este 14 de febrero, como me gustan que me sorprendan, voy también a sorprenderlo con un detalle inolvidable.
Mi novio tiene "el don de la palabra" y fue así básicamente como inició nuestro "complicado" proceso de conquista, que más bien podemos llamarlo reencuentro, porque nosotros fuimos novios a los 14 años y ahora, 10 años después, iniciamos una relación más estable.
El es realmente caballeroso y cariñoso; nunca podré olvidar el 11 de febrero pasado cuando me dijo "me harías el hombre más feliz del mundo, si aceptas andar conmigo", regalándome tres días después (14 de febrero de 2003), una cena inolvidable en el paradisíaco ambiente de Cerro Azul, todo fue propicio para la ocasión.
Nunca he estado casado ni tengo hijos, pero no por eso me gustaría dejar de celebrar el "Día de los Enamorados" con una romántica cena en compañía de una persona especial, otorgarle un presente y plasmar claramente el sentimiento que deseo transmitir. ¿Qué harías por amor?, creo que el amor no se compra ni se busca, simplemente llega de alguna manera y yo me mantendría tranquilo a la espera de lo que Dios me ha destinado.