La ropa que vestirá el "latin lover" del nuevo milenio, bohemio pero elegante, figura entre las propuestas que firmas como Versace, Valentino y Giancarlo Ferré han presentado estos días en la Pasarela de la moda masculina de Milán.
El hombre al inicio del siglo XXI es una mezcla de gitano, gángster y duro ejecutivo, a la vez masculino, sensual y alejado de cualquier ambigüedad "gay"; un aventurero urbano con "chic" que gusta de la ropa de corte militar, a juicio de los estilistas.
La capital lombarda es escenario esta semana de los desfiles de "Milano Collezioni" para presentar la moda otoño-invierno para hombre en la próxima temporada, en uno de las primeras citas del calendario anual de la moda italiana.
Desde el pasado domingo y durante cinco días, diseñadores como Donatella Versace han presentado los modelos que lucirá el "Apolo del tercer milenio", un varón adinerado y sin complejos, que viste abrigo de ante con cuello de visón, chalecos de armiño y camisas en seda recubiertas de oro y en las que está prohibido el color negro.
"Se trata de hombres que no quieren pasar desapercibidos", ha asegurado la heredera de la familia Versace al presentar su desfile, uno entre el más de medio centenar que han vuelto a convertir esta ciudad del norte de Italia en capital de la moda internacional.
Dolce&Gabbana también han querido rendir homenaje al joven que triunfa en los negocios, pero que no renuncia a ser informal, al hacer desfilar sus modelos junto a un Ferrari "Testa Rossa", uno de los automóviles más deseados y lujosos a la venta en el mundo.
Combinaciones extravagantes, como la de un abrigo de piel de foca llevado con unos pantalones tejanos agujereados y muy ajustados, abundan en las creaciones de los dos estilistas, en las que tampoco faltaron sin embargo trajes de corte impecable para la oficina.
Con sus exclusivos modelos la pasarela de Milán ha dejado entrever algunas líneas que previsiblemente marcarán tendencia en las posteriores colecciones "pret-a-porter", menos exclusivas económicamente.
La ropa militar usada vistió al ejército de jóvenes pacifistas de Miu-Miu, hijos de la "revolución de las flores" de los años sesenta, mientras que Rocco Barocco presentó una colección basada en la figura del príncipe Guillermo de Inglaterra, con chaquetas de seda a cuadros escoceses.
Valentino ha reinventado la figura del "latin lover" vestido a la manera de un "gentleman" británico con una colección inspirada en el actor Jude Law en el film "El talento de Mr. Ripley", educado y conservador, sin excesos, pero con un toque de originalidad.
"No me gusta lo chocante pero tampoco la ropa aburrida", ha asegurado el diseñador al presentar sus trajes clásicos con detalles innovadores, como un cuello de piel en un abrigo o remates de oro y plata en cinturones y botones.
Para Giancarlo Ferré el hombre es una mezcla de gitano y vagabundo con gran poder de seducción, pantalón negro y camisa blanca abierta que muestra el pecho, pendientes, collar a base de monedas y algún detalle burlón como la hoz y el martillo en un broche recubierto de diamantes.
Las propuestas de Trussardi se centraron en conjuntos muy ajustados en piel de pecarí, una "chaqueta guante", mientras que la transgresión volvió a aparecer de la mano de Roberto Cavalli, con sus jóvenes contestatarios al estilo "Easy rider" de EEUU en los años sesenta, con chaquetas de corte militar estampadas con flores y sus motocicletas adornadas con pieles de zorro.
Uno de los grandes creadores italianos presentes hoy en Milán, Gucci, recordó que la moda masculina en el nuevo milenio va dirigida a los denominados "bobos" ("burgueses-bohemios"), jóvenes acomodados, cultos y expertos en las nuevas tecnologías, pero a la vez nómadas y desprendidos.
Es una generación "consciente de que las fortunas desaparecen con la misma facilidad con la que se adquieren", pero que a pesar de su "falsa apariencia desaliñada", son capaces de gastarse una fortuna en ir vestidos a su gusto, según Gucci.