El sacerdote Angel Acuña cuenta que entre los detalles que hacen diferente la Misa en que se celebra la Cena del Señor a otras misas durante el año es que en ésta se incluye una parte donde se lavan los pies a los apóstoles representado por doce niños o ancianos de la comunidad. Resaltando con este humilde acto del Señor, lo importante que es el servicio al prójimo.
Según las escrituras Cristo "sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y , tomando una toalla , se la ciñó. Luego echó agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido". (Jn 13 3-5).
Con este ejemplo Dios desea recordarnos que la grandeza de todo lo que existe no se encuentra en el poder, ni en amedrentar a otro, sino en la capacidad de servir nos asegura el Cura. Como El Señor dijo a los discípulos: "el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos, que tampoco el Hijo del Hombre ha venido a ser servido si no a servir y a dar su vida como rescate por muchos." (Mc 10, 43-45).
Esto deja en claro la misión de la Iglesia en el mundo: servir. La Iglesia siguiendo el ejemplo de Cristo está al servicio de la humanidad. Por tanto todos aquellos que formamos parte de la Iglesia estamos llamados a servir a los que nos rodean.
Debemos manifestar el amor de Dios poniendo en práctica el servicio, ayudando aquel que más lo necesita. El egoísmo del hombre logra vencerse con la entrega generosa a los demás, suena difícil ¿verdad? pero debemos tener claro que este servicio se debe vivir y manifestar de corazón, hacerlo con gozo por qué vamos a alegrar al Señor, no seamos falsos por qué jamás engañaremos a Jesús, el ve nuestro corazón y cuales son nuestros verdaderos sentimientos.
Si aprendemos a vivir con profundidad la ceremonia de este día nos daremos cuenta de que Cristo se pone al servicio de Dios para salvar al hombre ofreciendo su propia vida, entonces hagamos nosotros el resto, que es servir a nuestro hermano, sirviéndole a Él servimos a Jesús.