Ríe hasta más no poder con “A prueba de hombres” o “A Big Stan”. La comedia de Rob Schneider no sólo muestra el lado cómico de la interpretación, también mezcla un poco de las artes marciales del gran David Carradine, quien falleció en junio de este año.
En esta trama, Schneider encarnará a Stan, un famoso timador, que ha hecho su fortuna con negocios fraudulentos. Cuando creía que la vida le sonreía, Stan es apresado y sentenciado a varios años en prisión, pero el sólo hecho de pensar en todo lo malo que le hacen a los nuevos presidiarios lo aterra, teme ser violado, y prefiere antes de tiempo practicar a ver que se siente una violación.
Stan tiene tanto dinero que ni siquiera quiere tener un hijo con su novia, pues dice que los niños son un problema, por ello se concentra en el mes que tiene antes de ir a prisión, en entrenarse para defenderse de los malos reos.
Pronto recibe la ayuda de un misterioso instructor de artes marciales conocido como “El Amo” (David Carradine), quien lo entrenará como a un mismo guerrillero, lo hace comer cucarachas y escorpiones para que sepa lo que es sobrevivir.
El preso Con tan mala suerte, su hermosa novia lo deja unos días antes de entrar al centro penitenciario, por lo que cae en una profunda depresión, hasta que conoce a unos reos bastante simpáticos.
Allí, el empresario, ahora experto en karate, utiliza su nueva capacidad de intimidar a sus compañeros y coronarse como el líder.
Pero cuando pensó que llevaría la fiesta en paz, el corrupto alcalde le propone un negocio sucio, quiere urbanizar la zona en la que está situada la cárcel; para ello pide a Stan que convierta el patio en una zona de guerra y así realizar una masacre con los reos. Ahora el convicto tendrá que enfrentarse a las autoridades, aunque esto le cueste su liberación.