Hasta hoy se está celebrando la Semana del Libro en todos los centros educativos panameños. La reseña histórica de la Semana del Libro se inicia cuando don Octavio Méndez Pereira, fungía como Secretario de Instrucción Pública, estableció el día del libro, mediante Decreto No. 55 del 16 de julio de 1926.
Cabe señalar que el 5 de junio de 1942, el entonces ministro de Educación, Lic. Víctor Goytía, creó el Comité Pro-difusión del Libro y Fomento de Bibliotecas, formado por don José Daniel Crespo, Jeptha B. Duncan, Melchor Lasso de la Vega, Ernesto J. Castillero, Enrique Ruiz Vernacci, Otilia Jiménez y Teresa López de Vallarino.
Podemos señalar que este Comité pro-difusión del Libro realizó su primera actividad celebrando la Semana del Libro que culminó con la inauguración de la Biblioteca Nacional el 11 de julio de 1942.
De forma tal, en 1943 se celebró la Primera Feria Nacional del Libro y se fundó la Sociedad Amigos del Libro. Esta asociación promovió la creación de tres premios literarios, en los géneros de novela, cuento y biografía, que pueden considerarse como uno de los antecedentes del Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró. Este certamen en la actualidad le permite a los autores panameños presentar sus obras en diferentes géneros.
Cabe señalar que el Dr. José Daniel Crespo, a través del Decreto No. 237 del 27 mayo de 1957, la cual establece la Semana del Libro que se efectúa desde entonces del 22 al 29 de septiembre todos los años en conmemoración del natalicio de don Miguel de Cervantes Saavedra.
Es importante destacar que el miércoles 22 el Instituto Centroamericano de Administración y Supervisión de la Educación -ICASE- celebró su XXX Aniversario publicando la revista "Acción y Reflexión Educativa", como un aporte a la Semana del Libro. Esta Revista recoge temas en torno a la modernización de la educación, calidad de la educación, administración de la educación, etc.
En esta Semana del Libro exhortamos a los profesores, estudiantes y al público en general a que compren un libro para que establezcan una biblioteca en su hogar, como lo señala Edmundo De Anicis "Una casa sin biblioteca es una casa sin dignidad" y por otra parte, Carlyle señala "Uno de los principales deberes del hombres es cultivar la amistad de los libros".