Usted tiene una cita hoy en el Centro de Convenciones ATLAPA. Más de millón y medio (1,500,000.00) libros esperan ser tomados en las manos de ávidos lectores de todas las edades. Libros de ficción, aventuras, romanticismo, grandes inventos, enciclopedias, biografías, diccionarios, enciclopedias, cuentos de hadas, historia, personajes célebres, testimonios, superación, motivación, filosofía, arte...No hay área del saber sobre la cual no se haya escrito uno o más libros.
El amor, la paz, la justicia, la pobreza, la solidaridad, la esperanza, el odio, las guerras, los momentos de grandeza de la humanidad, los vacíos sociales, las lagunas generacionales y entre escalas sociales, lo más portentoso y lo más digno de censura, la belleza de la naturaleza, la grandiosidad y omnipotencia de Dios, las maravillas del cuerpo humano, el poder del amor y el odio, de la imaginación y la fe, todo ello está en los libros.
Personajes de todos los tiempos, culturas, orígenes y cunas aparecen retratados con sus acciones en obras escritas por grandes plumas, basadas en experiencias con ellos o en testimonios y entrevistas.
Los constructores y destructores, los soñadores y los grandes estafadores tampoco escapan al escrutinio de los libros, escritos en todos los idiomas, siendo las musas inspiradoras mujeres, la noche, el día, el alba, los sentimientos, las interioridades humanas... Sin duda, el libro sigue siendo el rey y podrá comprobarlo en este gran encuentro cultural, en el Año Iberoamericano de la Promoción de la Lectura en Panamá, sede regional.
El Quijote, es el Invitado Especial en la III Feria del Libro. En su IV Centenario, sigue enseñando que la libertad, amor, esperanza, galantería, cortesía, servicio a los demás siguen siendo bienvenidos en tiempos en que los molinos de viento y monstruos con los que otrora luchara el famoso hidalgo de La Mancha siguen existiendo, no fueron obra de su fantasía e imaginación. Pero, hoy día son de carne y hueso y tienen un precio que quienes les alisan la levita pagan gustosos con dólares y poder. Y sus rostros a veces usan máscaras por vergüenza a la sanción social.