Oscar D´León y Willie Colón, estremecieron el Figali Convention Center este lunes, que estuvo lleno desde las primeras horas de la noche y que finalizó ayer, a las tres de la madrugada.
Todos los presentes bailaron y gozaron, cantaron y saltaron con cada una de las interpretaciones que estos dos soneros ; "El Malote" como le dicen a Willi Colón y el Diablo de la Salsa, Oscar D´León sonaron en tarima.
Pero no fue sino a la 1: 45 de la mañana, Willie Colón, tenía a penas 25 minutos de estar en tarima cuando llamo al escenario a Oscar D´León, para que lo acompañara a cantar "Idilio".
Las ovaciones, aplausos, silvidos, no se hicieron esperar. Ver a estos dos artistas compartiendo tarima juntos, era lo que esperan los asistentes en el Figali.
Algunos de los presentes, decián "yo sabía que cantarían". Otros por su lado demostraban la aceptación del dúo, con sus mejores pasos.
Su energía en escenario, la versatilidad para cantar una y otra canción sin dar tregua al descanso, su manera de improvisar, muestran a un D´León, fuerte y lleno de salud. No pareciera que hubiese sido víctima de tres infartos.
"Llorarás", "consigueme eso", "melao de caña", "detalles", "Juanita Morei", "que bueno baila usted", mata siwaraya" "de padre a hijo" fueron algunas de las canciones que "El sonero del Mundo", cantó junto con sus hijos y su orquesta quienes también bailaron e hicieron un "show de caderas" (realizaron los mejores movimientos de cadera).
Luego de un popurrí musical apareció a la 1: 25 de la mañana "El Malote", con su trombón en mano tocando temas como "Cheche cole" y "te conozco bacalao".
Dijo Colón, que en su repertorio trata de tocar algunas canciones para complacer a todos y que dentro de ellas está "Ah, ah, oh, oh" que fue el tema que gustó y que los asistentes cantaron, incluso cuando la orquesta había parado de tocar, lo que ocasionó que volvieran a tocar, mezclar ritmos e improvisar.
Sin embargo, el repertorio de Colón no fue extenso como el de su antecesor, ya que canto, "periódico de ayer", "el gran varón" y luego se despidió y por más que el público pedia otra y otra, no los complació.
Los asistentes pudieron gozar, bailar y cantar. Algunos se mostraron contentos por el espectáculo otros algo decepcionados por el final, pero en conclusión salsearon hasta el amanecer.