Variedades

El mejor camino contra la violencia


La expulsión de los estudiantes que participan en actividades violentas- como es el caso de algunos del Artes y Oficios- del sistema escolar, no es la mejor salida a juicio de la Presidenta de FUNDELIDER, Prof. Elsa de Montilla, quien considera que si bien es menester un cambio de actitudes por parte de ellos, éste debe ser precedido por un cambio de actitudes de los adultos hacia la niñez y la juventud que tienen vacíos afectivos.
Lanzar a la calle a estos jóvenes es incrementar su resentimiento social y las consecuencias de ello son impredecibles, opinó la docente, quien dijo que de esta forma, al verse completamente rechazados, ellos son candidatos a delincuentes.
Ella planteó, asimismo, "que a los estudiantes que infringen las reglas se les castiga pero a las estudiantes que quedan embarazadas se les permite seguir en el sistema con lo que sus compañeras podrían pensar que eso está bien porque no pasa nada si quedas con una barriga". "Entonces, ¿estamos hablando de doble estándar?", se preguntó.
Agregó que hay que darle una salida diferente a este problema de violencia estudiantil inter colegial. "Tenemos todos que sentarnos a analizar las raíces. Todos podemos aportar alternativas, contribuir a que haya más armonía en la sociedad, comunidad, escuela, familia", puntualizó. Porque, según analizó, precisamente las carencias afectivas, falta de modelos, necesidad de ser escuchados, ansiedades y frustraciones por ausencia de motivación y de oportunidades, son factores detonantes de la violencia entre la juventud, fenómeno local y mundial.
Por esto es que FUNDELIDER, con su proyecto "horizontes", trata de canalizar las energías juveniles hacia causas nobles, de autoayuda y de promoción del ser humano, los valores cívicos y morales y el respeto hacia Dios, la vida y sus congéneres.
"Todos tenemos que aportar", insistió. "Es un trabajo de toda la sociedad. Los docentes tenemos que desempolvar la mística y empezar a preocuparnos por ese niño que no vino a la escuela, el que está distraído. Ocuparnos verdaderamente de ese material humano que ponen en nuestras manos para formarlo. No importa si tiene 5 ó 50 años. Y orientarlo y rescatarlo. Pensar que si llegó a la escuela, sea la primaria o la universidad, es porque tiene metas, sueños, deseos de aprender, de ser mejor y no podemos cerrarle las puertas. Hay que hacer lo necesario para mantenerlo en el sistema".
¿Se ha puesto alguien a pensar que el vacío afectivo puede ser la causa de tanta violencia social?, puntualizó la fuente, quien dijo: "hay que ver que la mayoría de los padres y madres de familia pasan muy poco tiempo con sus hijos, en parte porque tratan de trabajar para satisfacer las necesidades básicas y materiales de la familia. Y con esto les quieren demostrar que les importan y que les preocupan, pero, se les olvida darles un beso, decirles que los aman, darles una palmada o decirle una frase de motivación cuando hacen las cosas bien, o intentan hacerlas bien".
Entonces, continuó explicando la docente que aunque los/las jóvenes estén resentidos/as por esto y se digan que cuando ellos tengan su familia actuarán diferente, pareciera que los absorbe el sistema competitivo y la necesidad de supervivencia que hacen que con el tiempo esto sea algo repetitivo, porque los hijos/as piensan que deben hacer lo mismo con sus hijos/as y dejan de lado también ese importante aspecto que es el afectivo, el del diálogo, la comunicación entre los diferentes miembros de la familia.
"Enséñenle a sus hijos/as lo que es el amor filial, la amistad, el respeto, la solidaridad, para que crezcan seguros/as de sí mismos/as, para que pare la agresividad social, para que haya valores, para que haya armonía", aconsejó.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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