¡Sí!, Día de Reyes, más que ocasión especial para intercambiar regalos es una fecha para reflexionar acerca del impacto que para la humanidad tuvo el que El Salvador haya nacido, se haya hecho hombre y haya tenido una vida digna de encomio, vida que entregó como prueba de obediencia y sumisión al Todopoderoso y como el mejor testimonio de que aún hay esperanza para nosotros.
Muchas ONGs que realizan obras de interés social pueden ser bendecidas con tu apoyo en una fecha como hoy. También, los enfermos (sea que estén en su hogar o en hospitales), los menesterosos, familias de escasos recursos (en los bolsones de miseria en la propia metrópoli, áreas campesinas o indígenas), pero muy particularmente niños y adultos mayores, necesitan manos amigas y esa ayuda oportuna podría llegarles en esta fecha. Porque lo que predicó Dios fue amor. Desde la cuna ya Él tenía trazado su mapa del éxito y demostró profundo respeto y sumisión a las disposiciones paternales. Por encima de todas las barreras, siendo ya hombre, cuando al decir un ¡No! rotundo al más grande enemigo de la humanidad despreció riquezas y poder, venció la tentación. Prefirió cumplir con Dios y regalarnos la posibilidad de vida eterna sacrificando la suya. Ahora el Niño Jesús, que nació para cambiar la historia de la humanidad, al que adoraron Reyes Magos y pastores un 6 de enero hace miles de años, reina junto a su Padre. Nos toca, entonces, apreciar su legado de sabiduría, bonomía, perseverancia, humildad, amor al prójimo, lealtad, fortaleza de espíritu. En el Día de Reyes, revisemos nuestra misión en la vida, lo que hemos hecho y proyectémonos al futuro con esperanza, fe y la guía de Dios.