Esta Navidad abundaran los regalos.. Regalos de todos los colores, olores, sabores, tamaños y hasta muchos de ellos innecesarios..
Por eso conviene recordar el sentido original y cristiano del regalo..
Es Dios mismo quien nos hizo el primero y más valioso de los regalos: su propio Hijo para nuestra salvación..
Por eso conviene ubicar muy bien nuestra práctica ordinaria navideña de dar regalos.
1. Regalarnos, cada uno debemos ser algo más que un regalo para todos, ser la expresión de la gratuidad de Dios.
2. Prepara tu regalo. Elígelo con cuidado y tino. Envuélvelo con cariño.
3. Entrégalo con gusto. Sabiendo que va algo de ti. (Vencerás el deseo innato del egoísmo y del quedar bien con los demás).
4. Regala algo no comprado: un poema tuyo, una canción, una foto, un dibujo, algo creado con tus manos y tu corazón.. (Vencerás el consumismo desmedido que despersonaliza la bondad)
5. Regala unas palabras personales: que salgan de adentro, pensadas, amadas, sacadas de un buen libro o autor.