No era Tu cara me suena, A todo o nada, Semilla de cantores. Tampoco Esa cabellera blanca. Era la gala del LXXII Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró, pero en esta fiesta de las letras también cada uno de los galardonados tenía entre el público amigos y familiares que lo vitorearon.
En el caso de Ariel Barría (asumo que los causantes del jolgorio eran los cinco hijos que plantó) hasta pitos se escucharon. Y uno, que debe ser Arielito, no necesitaba micrófono para hacerse oír, del entusiasmo con el que aclamaba a su padre, quien tiró besos hacia la parte superior del anfiteatro donde estaba su familia.

Isabel María Pérez de Burgos (teatro), Ela Urriola (poesía), Víctor Manuel Rodríguez (ensayo) y Ariel Barría Alvarado (novela) ataviados recibieron sendos cheques por $15,000, medalla y diploma de reconocimiento.
La sección de cuento, en la que compitieron 38 obras, fue declarada desierta por el jurado compuesto por Jorge Eduardo Benavides (Perú), Andrea Jeftanovie (Chile) y José Luis Rodríguez Pittí (Panamá).

Poesía fue la categoría donde más participantes hubo, 60, seguida de cuento (38), novela (34), teatro (14) y ensayo (6).
Según el jurado de poesía (el peruano Marco Martos, el mexicano Eduardo Hurtado y el panameño Jorge I. Cisneros), el poemario La nieve sobre la arena se caracteriza por sus trazos delicados y es portador de mensajes llenos de ternura, esperanza y amor.
Padres, madres, amigos, maestros y otros mentores de los galardonados fueron objeto de agradecimiento por parte de ellos. Ela Urriola tuvo un mensaje de perdón y gratitud para quienes en su caminar han sido injustos con ella: agradezco incluso a los que provocaron mis naufragios, porque hoy navegamos.
Según Víctor Manuel Rodríguez, su ensayo. Los trabajos y los días en el Canal, es un homenaje a los que hicieron posible la construcción de la vía acuática que celebra su centenario este año. ...a todas las sangres que confluyeron en el Istmo con ese propósito. Especialmente a Cristóbal Joseph Campos, quien compartió con él tantas anécdotas de esos días.
Luego de la premiación, cantó Carlos Méndez acompañado de su guitarra y Natalia Beluche Barrantes intentó declamar Patria.