Suspenso, terror y expectativa son los ingredientes de la obra teatral "El Cuarto de Verónica", del estadounidense Ira Levin (El Bebé de Rosemary), que la agrupación Nuevo Teatro Panamá presenta dentro del concepto de Proyecto Cuervo, hasta el 31 de agosto en el remodelado Teatro La Cúpula.
El director Edwin Cedeño reunió a un atinado elenco compuesto por Yarelí Cartín, Cloty Luna, Alfredo Arango y Enrique Pareja, quienes cuentan con los recursos de caracterización adecuados, para darle vida a cada uno de los personajes de este "thriller". "El Cuarto de Verónica" es una pieza que requiere una disposición actoral e interpretativa por parte del actor, para que el público siga paso a paso los truculentos vericuetos de la trama.
La acción transcurre casi imperceptiblemente ante los ojos de los espectadores, quienes tienen que poner en marcha su sentido detectivesco, afinando lo auditivo, visual y extrasensorial para descubrir el misterio que se plasma. No tiene caso que nos pongamos a descifrar y narrar la historia de esta obra, porque perdería el encanto que mantienen los realizadores, a menos que sea un seguidor de las novelas de suspenso o conozca sobre esta pieza en particular.
Lo que sí podemos señalar es que el maestro Cedeño, sigue con su labor artística de imponer calidad, profesionalismo y distinción en cada uno de los trabajos que lleva a escena, y éste que hoy comentamos no es la excepción. Escenografía, luces, sonido, música, vestuario, mobiliario, entre otros aspectos esenciales para una buena realización saltan a la vista, complementados con las actuaciones de los artistas. En ese sentido, tenemos que destacar la interpretación de Cloty Luna que sigilosamente se va transformando hasta dejarnos ensimismados con un derroche de carga interpretativa, que es del deleite del respetable público. Del mismo modo, Cartín, Arango y Pareja se conjugan para hacer un cuarteto de primera, evidenciando sus experiencias en el escenario a medida que transcurre la obra.
"El Cuarto de Verónica" es un montaje para ser degustado muy lentamente y poner en marcha su capacidad de armar un rompecabezas y buscar respuestas a las incógnitas que le surjan. Les aseguró quedará impresionado y admirado con este libreto y con el desenvolvimiento de los interpretes. Gracias a Dios: Alfredo, Cloty, Yare, Enrique, Mario (César Guerrero) y Edwin se pusieron en "las pilas" ante el repentino abandono del productor de la obra (a pocas semanas del estreno), con el propósito de que los amantes del teatro no se perdieran este excelente trabajo.