Por mucho tiempo fueron considerados por los antiguos naturalistas como engendros demoniacos o exhalaciones de la tierra húmeda, hoy en día muchas personas desconocen su delicada función dentro del marco de la naturaleza como descomponedores de residuos.
Su existencia se ve regulada por varios factores naturales como la temperatura, las precipitaciones y la naturaleza del suelo; pero lo desórdenes y modificaciones ambientales llevados a cabo por el hombre han puesto en peligro su permanencia en la tierra, hasta el punto de que en muchas cosas resultan seriamente dañados.
SUS VINCULOS CON EL MUNDO EXTERIOR
La naturaleza tiene para cada uno de nosotros un papel que desempeñar en este cambiante mundo y por muy insignificante que parezca el no cumplirlo desencadenaría situaciones apremiantes.
Este es el caso de los hongos, presente en nuestro entorno cotidiano desde hace miles de años, ya que hay informes de su existencia en la antigua Roma, donde se les encontraba como en la actualidad viviendo parásito en los árboles, sobre rocas, asociados a alguna alga, en los bosques, etc.
Al contrario de las demás plantas que conocemos, estas carecen de clorofila por ello no son capaces de producir las sustancias orgánicas que ellas necesitan por sí mismas y deben procrearse en resto vegetales muertos, en el suelo degradando restos orgánicos, en excrementos de animales, etc. Donde obtiene nuevas sustancias alimenticias asumiendo de esta manera el papel de eliminadores de residuos en el ambiente.
Lo podemos encontrar preferiblemente en la estación lluviosa que va de abril hasta noviembre en nuestro país en ambiente muy húmedo como en los bosques y a orillas de ríos, algunos en tronco viejos, otras gustan de plantas jóvenes y otras en el suelo, donde la naturaleza del mismo juega un papel determinado en su crecimiento.
Su reproducción, que permaneció ignorada por mucho tiempo, se da a través de la propagación de millones de esporas los cuales alcanzan proporciones que pueden oscilar los 25 o 40 millones por hora. Los mismos son transportados por el viento a grandes distancias donde alcanzan sitios adecuados donde instalarse y desarrollarse.
Las especies que crecen en la madera, poseen esporas muy agresivas que aprovechan cualquiera oportunidad para infiltrarse hasta llegar muchas veces hasta el núcleo mismo desde donde lanzan su ataque a la corteza de árboles muertos y muy viejos, que sufren deterioros en la parte donde han sido quebrados o cortados.
La destrucción de estos árboles débiles asegura el desarrollo de nuevos árboles más fuertes en el bosque, así que su acción es realmente necesaria y valiosa en la naturaleza.
Por otra parte, los típicos hongos de colores que abundan en los troncos, son especies sedentarias que exhiben fabulosas gama cromática las cuales sirven para anunciar su mal sabor.
En cualquier caso, todavía estamos muy lejos de descifrar toda la maravilla que tiene para nosotros, por ello resulta especialmente inquietante el proceso de destrucción al que está siendo sometido desde hace años, ya sea por medios naturales o por causas del hombre, con su desmedido afán por la extracción de madera para la construcción, la contaminación atmosférica y de los suelos y las modificaciones del medio ambiente en general, con nefasta consecuencias para la naturaleza que se ve privada de su principal función como descomponedores de residuos.