CUENTA una vieja leyenda que, con la llegada del nuevo año, los habitantes del Imperio Romano realizaban rituales al dios Brifonte Janus, quien tenía dos rostros: uno barbudo y viejo, y el otro joven.
Su imagen misteriosa, de mirada fija hacia adelante y otra hacia atrás, representaba al año que se iba y el principio del que venía.
Para endulzarse de los anhelos del nuevo año, los romanos invitaban a comer miel e higos a sus amigos.
Poco a poco, la tradición se fue extendiendo por toda Europa, y a las ofrendas se les añadió las lentejas, las cuales eran consideradas para la prosperidad económica.
Se expandió de tal manera esta práctica que, con la entrada del siglo XX, el año nuevo se convirtió en una gran festividad en todo el mundo.
A diferencia de Nochebuena, celebración para compartir en familia, recibir el año es un rito de carácter público.
Discotecas, bares, centros comerciales y plazas se repletan de personas. La majestuosidad de los fuegos artificiales no ha de faltar.
Ni la fiesta del fútbol, ni el carnaval de Río de Janeiro se comparan con la celebración del nuevo año, que se realiza en Brasil, una de las mejores del planeta.
Velas encendidas y barcos de papeles llenos de flores son lanzados al mar.
Lo curioso de esta tradición es que si las olas se llevan los barcos significa un buen presagio, tendrás un buen incio. Dependiendo de cual sea el santo que gobernará el próximo año, los brasileños visten los colores de éste.
Si aprecias en realidad a tu familia, rómpele toda la vajilla para año nuevo como hacen los daneses, quienes, para demostrar su amor, lanzan platos y tazas al suelo.
En Dinamarca, el número de buenos amigos que uno tenga será proporcional al montón de platos rotos, que encuentras en casa para fin de año.
Similar al muñeco, que nosotros los panameños quemamos, los argentinos fabrican uno con determinados detalles; el propósito es que sea el más grande del mundo.
Es una creación artística de los jóvenes con el aporte de un granito de arena de cada habitante de la región.
Después de las 12 de la noche, espera ansioso la llegada de alguien a tu casa. Algún familiar, amigo, alguien desconocido..
Y te preguntarás ¿por qué? Resulta que para los escoceses los rasgos de la primera persona que llegue a tu casa después de la medianoche determinan el curso de los días futuros.
Un "morenazo" es símbolo de buenos augurios, mientras que una mujer pálida traerá mala suerte durante todo el año entrante.
¿Quién dijo que las doce uvas era superstición? Para atraer la buena suerte los españoles comen 12 uvas, mientras suenan las campanas, que anuncian la llegada del siguiente año.
Si eres todavía una chica soltera, te tengo un dato.
Cuando marca el reloj las doce de la noche, alumbra tu rostro con una vela y mírate en el reflejo del agua de un pozo.
El reflejo de la flama dibujará en las oscuras profundidades del agua el rostro de tu futuro esposo, ésta es una tradición de las mujeres de Rumania.
Las que prefieren no salir de casa, pueden agarrar una rama de albahaca y colocarla bajo la almohada; el sueño de esa noche tendrá como protagonista al hombre con el cual te casarás.
Si lo que quieres es suerte y de la buena, házlo a lo mexicano, quienes la última noche barren por completo la casa para que la suerte entre, de la misma manera lo hacen los japoneses, quienes después toman sopa de fideo para olvidar lo negativo del viejo año.
¿Conoces el muérdago?, pues entérate ya de qué se trata, porque te servirá de mucho.
A medianoche hay que besarse y abrazarse bajo una rama de muérdago para conseguir felicidad en el año, ésta es una costumbre de los franceses.
Habrás notado cómo en cada región el año representa la llegada de la esperanza, de un cambio para nuestras vidas.
Esa es exactamente la ilusión de quienes vemos tan efímero el tiempo y no lo aprovechamos como debiera ser.
El mundo recibe un nuevo año
Romper platos, esperar la llegada de una persona y barrer la casa son tradiciones en todas partes del planeta.